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jueves, 10 de febrero de 2011

Conmovedor


LOS DEMOCRATAS ARABES ROMPEN EL ESTEREOTIPO DE OCCIDENTE

La campaña ya no funciona

Una familia de manifestantes sostiene un cartel acusando a Mubarak de corrupción.


Desde hace cerca de treinta años, una obstinada campaña de denigración se consagró a presentar al Islam como un enemigo de los valores occidentales. Confundieron a un puñado de alterados terroristas con millones de individuos.
Por Eduardo Febbro
Desde París
Los demócratas árabes que hicieron saltar la banca de la autocracia y la corrupción en Túnez y Egipto aportaron una contribución inestimable al conocimiento humano: desmontaron con su vigor democrático el perfil de demonio con el cual la prensa de Occidente y ensayistas aprovechadores habían retratado al Islam y al mundo árabe musulmán en general, al tiempo que pusieron en tela de juicio los intereses estratégicos de la primera potencia mundial. Desde hace cerca de treinta años, una obstinada campaña de denigración se consagró a presentar al Islam como un enemigo de los valores occidentales, a los árabes como una sociedad de individuos histéricos y fuera de la historia. Artículos, reportajes televisivos y ensayos se ensañaron con una temática común: el miedo al Islam, al islamismo, la identificación de una religión con el terrorismo de masa. Confundieron a un puñado de alterados terroristas con sociedades civiles de millones de individuos e hicieron caso omiso de la historia del mundo, del colonialismo, dejaron afuera la influencia de los recursos petrolíferos en la expansión provocada del fundamentalismo islámico así como el papel que tuvo la confrontación entre el Este y el Oeste en el fomento de los extremismos religiosos como armas estratégicas.
En esa masa de mentiras y miedo contribuyeron en mucho los intelectuales modernos, adeptos al sillón giratorio desde el cual miran el mundo y proyectan sus opciones ideológicas y su sagacidad sin desplazarse, sin conocer, la mayor parte de las veces, a ese ser humano, a esa gente, la intimidad de las naciones, su historia, los idiomas que se hablan, la práctica confesional en curso, la razón y los matices de los ritos, la dimensión histórica de la identidad, el juego perverso de las pugnas geopolíticas que trazaron el mapa de Medio Oriente. La propaganda se mezcló con la reflexión. Sin embargo, el islamismo fundamentalista, tal como lo conocemos hoy, precede la creación de grupos como Hamas, Al Qaida, el Hezbolá e incluso es anterior a la confrontación entre Israel y los fundamentalistas islámicos que pugnan por la desaparición de un Estado judío. Hamas primero fue creado en 1987 como movimiento de resistencia islámico contra la ocupación israelí del territorio de Gaza. El Hezbolá nació en 1982 contra la ocupación del Líbano por las tropas israelíes (1982). El tercero, Al Qaida, es una emanación de la política norteamericana en Asia Central.
El extremismo islámico contemporáneo se plasmó en 1953 con el golpe de Estado contra el primer ministro iraní Mohammad Mossadegh. Electo dos años antes con el apoyo del Frente Nacional, un grupo de partidos progresistas, Mossadegh suprimió los exorbitantes privilegios de que gozaba la primera empresa mundial de explotación de hidrocarburos, la compañía angloiranian Oil, AIOC. Esta empresa detentaba el monopolio de la explotación y la venta del petróleo iraní y a cambio pagaba magros beneficios al Estado iraní, mientras que la población vivía en la pobreza. Los británicos, en su afán de derrocar a Mohammad Mossadegh, pidieron la cooperación de Washington. Un emisario del Secret Intelligence Service, Christopher Montague Woodhouse, convenció a la CIA de la necesidad de erradicar la triple amenaza que representan el nacionalismo de Mossadegh, el poderoso partido de la izquierda iraní, Tudeh, y la ex Unión Soviética, país fronterizo de Irán. Estados Unidos y Gran Bretaña montaron el operativo AJAX y derribaron el régimen de Mohammad Mossadegh con la ayuda de un aliado interior, el soberano iraní Mohammed Réza shah Pahlévi. La frustración nacional por la explotación petrolífera, la cooperación del shah de Irán con quienes expoliaban los hidrocarburos y la instauración de una tiranía absoluta que aplastó al movimiento democrático y laico le dio vida y cuerpo al fundamentalismo chiíta, es decir, el ala derecha extremista y nacionalista de Irán. En 1979, el ayatolá Jomeini se apoyó en ese movimiento fundamentalista para lanzar la revolución iraní, cuya permanencia forjó un fascismo religioso e hizo de Teherán un eje del terror. El ex presidente norteamericano Bill Clinton reconoció en el año 2000 las nefastas consecuencias del operativo AJAX y pidió disculpas. Demasiado tarde. Otro monstruo de siniestras consecuencias, también diseñado y perpetrado por Washington, estaba alimentándose en Asia Central: la financiación de los sectores más radicales del Islam para combatir la invasión de Afganistán por parte de la Unión Soviética. Las escuelas coránicas de Pakistán (madrazas) fueron financiadas por Washington para preparar a los “combatientes de la libertad” inspirados en la versión más extrema de la religión. La casi totalidad de los terroristas buscados por Estados Unidos desde los atentados del 11 de septiembre fueron llevados por Washington a Pakistán en charters especiales a lo largo de los años ’80. Bin Laden y los talibanes afganos fueron aliados íntimos en esa estrategia, soldados al servicio de la causa norteamericana que luego se dieron vuelta.
La pugna por los hidrocarburos y la táctica confesional contra el comunismo diseñaron el mundo que tenemos hoy. Occidente se lavó las manos y ensució al mundo árabemusulmán con una propaganda impúdica. Los musulmanes pasaron a ser retrógrados, rígidos, fanáticos peligrosos que ponían en peligro la identidad y los valores de Occidente. La influencia de ese discurso ha sido tal que la casi totalidad de los partidos de extrema derecha que arrasan en las urnas del Viejo Continente han hecho del miedo o el odio a los musulmanes su principal negocio electoral. Y, sin embargo, no fueron los papelitos sucios de Wikileaks los que hicieron avanzar la historia sino el pueblo. En las revueltas de Túnez o en la plaza Tahrir de El Cairo no se vieron barbudos agresivos, ni el Corán ni armas: vimos demócratas que pugnaban por la libertad, la igualdad, la redistribución justa de las riquezas y un futuro mejor. Vimos banderas egipcias, retratos de Hosni Mubarak con el bigote de Hitler y carteles pidiendo que se vaya. En dos semanas, un sector del mundo árabe trastornó el orden preestablecido del mundo sin bombas ni atentados. ¿Qué dirán los heraldos del pavor a lo diverso, ahora que ese otro tan temido y denigrado se juega la vida colectivamente por los valores en los que se basa la cultura política de Occidente? ¿Qué demonio inventarán para seguir teniendo razón? Esos progresistas de sociedades menospreciadas por la tecno cultura occidental han creado en un puñado de días una de las mayores transformaciones de la historia. Detrás de sus reclamos no hay demonios fundamentalistas, sino siglos de opresión, de expoliación y corrupción. Sea cual fuere el rumbo de esa revolución les debemos a esos empeñados demócratas una demostración única, una emoción gigantesca, la oportunidad de ver al otro como es, de reconocerlo, de palpar sus sueños, que también son nuestros. Vimos la historia avanzar ante nuestras miradas, tenemos la prueba de que, por encima de la cultura, del idioma y del Dios al que dirigimos nuestras plegarias, persiste en el ser humano la ambición irrenunciable de la libertad.







OPINION

Sangre marrón


Por Robert Fisk *

Desde El Cairo

La sangre se pone marrón con el tiempo. Las revoluciones no. Trapos sucios cuelgan en una esquina de la plaza, las últimas prendas usadas por los mártires de Tahrir: un médico, un abogado, una joven mujer, sus fotos esparcidas sobre la multitud, la tela de las remeras y los pantalones manchados del color del barro. Pero ayer la gente honró a sus muertos de a decenas de miles en la mayor marcha de protesta jamás reunida contra la dictadura del presidente Hosni Mubarak, gente alegre, transpirando, empujando, gritando, llorando, impaciente, temerosa de que el mundo olvide su coraje y su sacrificio. Nos tomó tres horas abrirnos camino hacia la plaza, dos horas para hundirnos en un mar de cuerpos humanos para irnos. Por encima nuestro, un fantasmagórico fotomontaje se sacudía con el viento: la cabeza de Hosni Mubarak superpuesta sobre la terrible imagen de Saddam Hussein con una soga al cuello.

Los levantamientos no siguen un horario. Y Mubarak buscará una forma de venganza por la renovada explosión de furia y frustración de ayer en su gobierno de treinta años. Durante dos días, su nuevo gobierno de vuelta al trabajo había tratado de pintar a Egipto como una nación volviendo a su antiguo autocrático letargo. Las estaciones de servicio abiertas, una serie de embotellamientos, los bancos entregando dinero –aunque en sumas pequeñas–, los comercios trabajando, los ministros sentados firmes en la televisión estatal mientras el hombre que seguiría siendo rey por otros cinco meses les hablaba sobre la necesidad de volver del caos al orden, una única razón declarada para mantenerse a toda costa en el poder.

Pero Issam Etman le demostró que estaba equivocado. Empujado por los miles a su alrededor, llevaba a Hadiga, su hija de cinco años, sobre sus hombros. “Estoy aquí por mi hija”, gritó sobre la protesta. “Es por su libertad que quiero que Mubarak se vaya. No soy pobre. Dirijo una empresa de transportes y una estación de servicio. Todo está cerrado ahora y estoy sufriendo, pero no me importa. Le pago a mi personal de mi propio bolsillo. Esto es sobre la libertad. Cualquier cosa la vale.” Y todo el tiempo la pequeña sentada sobre los hombros de Etman mirando a la multitud épica con asombro; ninguna extravagancia estilo Harry Potter podría igualar esto.

Muchos de los manifestantes –tantos se reunían en la plaza ayer que el sitio de protesta se había desbordado a los puentes del río Nilo y a otras plazas del centro de El Cairo– venían por primera vez. Los soldados del Tercer Ejército de Egipto deben haber sido superados 40.000 a uno, estaban sentados en sus tanques y los carros blindados, sonriendo nerviosamente mientras los ancianos y los jóvenes y mujeres jóvenes estaban alrededor de sus tanques, durmiendo contra los blindados; una fuerza militar impotente por un ejército de disconformidad. Muchos decían que habían venido porque tenían miedo: porque temían que el mundo estuviera perdiendo interés en su lucha, porque Mubarak todavía no había abandonado su palacio, porque las multitudes eran más pequeñas en los últimos días, porque algunos de los equipos de camarógrafos habían partido hacia otras tragedias y otras dictaduras, porque el olor a traición estaba en el aire. Si la República de Tahrir se seca, entonces el despertar nacional se terminó. Pero ayer se confirmó que la revolución está viva.

Su error fue subestimar la habilidad del régimen para sobrevivir, para encender sus atormentadores, para apagar las cámaras y hostigar a la única voz de esa gente –los periodistas– y persuadir a aquellos viejos enemigos de revoluciones, los “moderados” a quienes ama Occidente, que envilecen su única exigencia. ¿Qué son cinco meses más si el viejo se va en septiembre? Hasta Amr Mou-ssa, el muy respetado favorito de los egipcios, resulta que quiere que el viejo siga hasta el final. Y en verdad, es la comprensión política de esta inocente pero a menudo no instruida masa.

Es fácil acusar a los cientos de miles de manifestantes pro democracia de ingenuidad, de simpleza mental, de confiar demasiado en Internet y Facebook. Hay una creciente evidencia de que la “realidad virtual” se convirtió en realidad para los jóvenes de Egipto, que habían comenzado a creer en la pantalla más que en la calle –y que cuando tomaron las calles, estaban profundamente shockeados por el estado de violencia y la fuerza física brutal del régimen continuaba–. Pero sin embargo, que la gente guste de esta nueva libertad es abrumador. ¿Cómo puede planear su revolución gente que ha vivido bajo la dictadura durante tanto tiempo? Nosotros en Occidente podemos olvidar esto. Estamos tan institucionalizados que todo en nuestro futuro está programado. Egipto es una tormenta de truenos sin dirección, una inundación de expresión popular que no se adapta prolijamente a nuestros libros de historia revolucionaria o nuestra meteorología política.

Tendremos que recordar que los dedos de hierro de este régimen hace tiempo que han crecido en la arena, más profundamente que las pirámides, más poderosos que una ideología. No hemos visto el fin de esta criatura. Ni su venganza.


* De The Independent, de Gran Bretaña. Especial para Páginal12.

Traducción: Celita Doyhambéhère.

sábado, 20 de febrero de 2010

Cierra un referente periodístico de Colombia



Accionistas pactaron con el gobierno la clausura en busca de un canal de tv, sugieren periodistas
Polémica en Colombia ante el cierre de la revista Cambio por motivos financieros
Afp y Dpa

Periódico La JornadaSábado 20 de febrero de 2010, p. 17
Bogotá, 19 de febrero. El cierre de la revista Cambio, que contó al periodista y premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez entre sus propietarios, desató en Colombia una polémica con acusaciones de censura a la prensa en plena campaña para la elección presidencial del 30 de mayo.
La decisión, anunciada el 3 de febrero por sus dueños, la casa editorial colombiana El Tiempo, no dio espacio siquiera a una transición. Los periodistas supieron ese día que no habría más ediciones del semanario fundado en 1993 y que en sus orígenes estuvo hermanado con la española Cambio 16.
Aunque sólo circulaba en Colombia, Cambio tenía repercusión en muchos países de América Latina. Su reconocimiento creció cuando, a raíz de una crisis financiera, García Márquez la rescató de su propio bolsillo, junto con un grupo de amigos ansiosos por hacer periodismo.
En esa época Cambio se enorgullecía de sus primicias, que llegaron incluso a destapar un escándalo de nexos entre el entonces presidente Ernesto Samper y las mafias de la droga.
En 2009, Cambio se había anotado varios éxitos periodísticos: fue la primera publicación que reveló, para incomodidad del gobierno del presidente Álvaro Uribe, la negociación de un acuerdo militar entre Bogotá y Washington, que permite a las tropas estadunidenses el uso controlado de siete bases en Colombia, que desató una crisis diplomática con Venezuela.
Pero en 2005, llenos de deudas, los dueños de Cambio cayeron en los brazos de El Tiempo y García Márquez se fue, relató su última editora general, María Elvira Samper. Ahora, según los dueños, nuevos problemas económicos la han llevado al cierre definitivo.
Samper y otros periodistas sugirieron que, debido a ciertas revelaciones de la publicación en 2009, la medida respondía a una voluntad del grupo Planeta –el mayor accionista de El Tiempo– de tener buenas relaciones con el gobierno de cara a la próxima licitación para la adjudicación de un tercer canal privado de televisión.
El presidente de Planeta para los países andinos, Francesc Solé, dijo que los motivos de sierre son sólo financieros.
Denuncia Chávez una excusa para atacar
Mientras, el presidente venezolano, Hugo Chávez, acusó al gobierno de Colombia de buscar una excusa para la agresión contra Venezuela, al negar la presencia en su país de un líder rebelde de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, como denunció un gobernador colombiano.
Andan locos por incursionar en Venezuela, denunció Chávez. Advirtió al presidente Uribe y a los militares colombianos que lo piensen y no vayan a cometer ese error.
El gobernador del departamento colombiano de Arauca, Luis Ataya, denunció la presencia en la población fronteriza venezolana de Elorza (Apure) de Germán Briceño Suárez (Grannobles), que habría desertado de la guerrilla y se dedicaría ahora al narcotráfico y que esto lo sabía Venezuela.

Medios: la consigna corporativa como verdad

PANORAMA POLITICO
La guerra de los medios

Por Luis Bruschtein
La guerra declarada entre la corporación mediática y el Gobierno cerró mucho los márgenes y las brechas por donde se había filtrado hasta ahora la mejor expresión de la diversidad informativa. La Nación dice que Cristina Kirchner no estuvo presa como ella dijo. Y el que diga lo contrario es un despreciable oficialista. Aun cuando después el diario reconoció que sí había estado detenida. Es decir que para hacer verdadero periodismo hay que coincidir contra el Gobierno aunque sea en la mentira. Y saber que la desmentida no es importante, porque lo que importa es el daño que se produjo al enemigo.
Perfil ha publicado notas donde un supuesto ex psicólogo personal de la Presidenta, al que nunca se identifica, se explaya sobre la supuesta “bipolaridad” del carácter presidencial. Todo es supuesto y nada se comprueba. La bipolaridad es una enfermedad psiquiátrica, es algo comprobable. Pero se pueden hacer artículos de tapa con estupideces de ese tipo. Y el que no está de acuerdo con esa manipulación, o se atreve a decir que eso no es serio, es una mierda oficialista. O poner un periodista y un fotógrafo a perseguir a la hija adolescente de los Kirchner para después publicar estupideces sobre los sociales de la piba. Decir que eso no es ético no es ser oficialista y no decirlo no es ser opositor, sino corporativo. Son golpes bajos.
En Clarín no se puede encontrar un solo titular “objetivo” y mucho menos favorable. Esta semana había un título que decía algo así: “Por el impuestazo tecnológico, X fabricará celulares en Tierra del Fuego”. El impuestazo es un arancel que aprobó el Congreso para favorecer la industria nacional, y que X haya decidido fabricar celulares en Argentina es uno de los logros más importantes de esa medida. Pero si se la califica de “impuestazo tecnológico”, la carga es sin duda negativa. El resultado en ese caso era esquizofrénico, pero en general todo está tan forzado que hasta resulta ridículo y cansador. Y la misma carga forzada está en las preguntas de los movileros, las columnas de opinión y los noticieros de los canales y las radios que pertenecen a los multimedia más importantes. Se han hecho decenas de tapas con profecías apocalípticas que nunca se cumplieron. Se anunció varias veces que se disparaba el dólar, que se importaría carne o trigo, que habría una crisis energética terminal. Ninguna de esas advertencias se cumplió. Ninguno de los que las anunciaron se disculpó o se explicó. Los medios que les dieron los titulares de tapa nunca se preocuparon por informar que el Apocalipsis se había postergado.
Resulta hasta vergonzoso constatar la falta total de diversidad que existe en la propuesta mediática. Y al mismo tiempo es alarmante la uniformidad corporativa con la que actúa el mundo de la información comercial. No se está discutiendo si este gobierno es bueno o es malo. Lo que nadie dice es que discutir si la Presidenta miente cuando afirma que estuvo detenida (lo cual además fue verdad) es una estupidez. Hacer titulares sobre la bipolaridad de Cristina y las fiestas de chiquilines de Florencia Kirchner es una estupidez y hasta una bajeza. Son todos recursos periodísticos de bajo nivel.
A pesar de la pobreza de esos recursos, la masividad y la potencia con que se difunden han logrado empujar el canon periodístico a situaciones similares, aunque extremas, a las que primaron durante la guerra de Malvinas. Para los grandes medios, esa etapa tuvo después un costo alto de credibilidad y varios de los periodistas de la televisión lo pagaron con el descrédito y la expulsión de la pantalla.
Así como en aquel momento nadie se atrevía a contradecir ese canon de triunfalismo malvinero, ahora, para este esquema corporativo de grandes multimedia actuando en bloque, cualquiera que no acepta el nuevo paradigma de “periodista independiente” es un oficialista corrupto. Hay sociólogos que estudian las instituciones de la democracia republicana. El lugar de los medios nunca es claro. Son parte empresas, parte institución pública. La empresa usa esa ambigüedad cuando le conviene. Pero la información que mueve a una sociedad se genera allí. Nadie habla del corrimiento absurdo de los parámetros informativos. ¿O para hablar de eso hay que ser oficialista? O mejor dicho: el que hable de eso será acusado de oficialista. ¿Para ser “periodista independiente” hay que ser reaccionario, conciliar con la mentira y la deformación ostensible de las noticias? En todo caso, se trata de la necesidad de democratizar la información, de buscar la diversidad, pero eso para el canon es atentar contra la libertad de prensa.
El trabajo de los periodistas que no coinciden con las líneas editoriales de los medios donde se desempeñan ha sido buscar las brechas que se producen en ese tejido por la necesidad del medio de construir credibilidad. Siempre han sido márgenes estrechos, pero la polarización tan fuerte los ha reducido aún más. Son poquísimos los periodistas que no se alinean con las empresas en su expresión más extrema, más partidista y menos profesional. Es muy difícil soportar esa presión no sólo laboral sino también ambiental. Siempre es más fácil ir para donde va la corriente. Les sucede incluso a periodistas que comenzaron sus carreras con la ilusión de aportar una mirada diferente y ahora resulta patética la forma en que finalmente han sumado su voz al esquema corporativo. La excusa emblema es la “independencia”, no se aclara de qué, aunque se sobreentiende que sólo se trata del Gobierno, lo cual es funcional para coincidir con las empresas o con los anunciantes, de los cuales se “depende”. No es un problema de convicción o de servicio, es de “independencia”. Nadie era más independiente que los viejos condottieri que podían estar a las órdenes del Papa o en su contra, según quien pagara más o lo contratara primero. La excusa emblema de la independencia es tan infantil como la de la “objetividad”.
Cuando el canon de época llega a este extremo tan forzado, los cambios suelen ser bruscos y lo que ahora tiene la fuerza de la uniformidad indiscutible se transforma en la herramienta de ocultación de una verdad que luego resulta obvia, aunque en el momento no se haya visualizado por ese smog cultural. Así sucedió en los ’70 tras la hegemonía cultural gorila de quince años que había invisibilizado fusilamientos y bombardeos del antiperonismo a la población civil. Lo mismo sucedió durante la dictadura y la guerra de Malvinas. En los ’70, la reacción a esa hegemonía forzada fue la peronización de las clases medias y el retorno de Perón. Y en los ’80 fueron los juicios por Malvinas y por los derechos humanos. Esos cambios bruscos fueron la reacción contra una imagen virtual hegemónica construida por los medios sobre la maldad intrínseca de Perón y el peronismo y la superioridad moral de la casta militar sobre la sociedad civil. La sociedad atravesó esas imágenes como si rompiera una pantalla, porque el hilo de credibilidad que las sustentaba era muy tenue. Más tenue es ese hilo cuanto más forzada es la imagen que se construye y la reacción contraria de la sociedad también es más fuerte.
El debate sobre los medios, que abrió la ley de servicios audiovisuales, recién ha comenzado, justamente porque a partir de esa ley el flujo de la información ha sido utilizado abiertamente como ráfaga de ametralladora contra el Gobierno en una guerra donde todo vale. Para los periodistas debería ser una preocupación, porque se rompen reglas de juego y porque en definitiva correrán el riesgo de ser los fusibles de un cambio de época, como sucedió en los ‘80.
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jueves, 18 de febrero de 2010

Amnistía Internacional sobre homicidio de periodista estadunidense

Pide Amnistía Internacional hallar al real homicida de Brad Will

Pide Amnistía Internacional hallar al real homicida de Brad Will
Demandó garantizar la integridad de Juan Manuel Martínez y compensarlo por el sufrimiento innecesario tras su detención injusta.
Notimex Publicado: 18/02/2010 15:24

México, DF. Amnistía Internacional (AI) celebró la liberación de Juan Manuel Martínez, acusado de la muerte del periodista norteamericano Brad Will, y demandó que se investigue realmente quién fue el responsable del homicidio.
Al fijar su postura en ese caso, el capítulo México de AI señaló que "ve con beneplácito la liberación", pero pidió una investigación sobre los abusos cometidos por las fuerzas de seguridad durante las violentas protestas en Oaxaca.
La directora adjunta para las Américas de AI, Karrie Howard, dio a conocer un pronunciamiento donde señala que la libertad de Martínez llegó con retraso.
Recordó que un tribunal federal ordenó la liberación del acusado por insuficiencia en las evidencias con las cuales "fue detenido injustamente".
Asimismo demandó garantizar la integridad personal de Juan Manuel Martínez, quien debe además recibir una compensación por parte del Estado por el sufrimiento innecesario tras su detención injusta.

Perú: juez amenza a periodista...

Juez que repuso a cuestionado magistrado en el TC amenazó con una pistola a periodista
“Ten cuidado con lo que estás haciendo”, le dijo en actitud matonesca el magistrado Rául Rosales Mora al reportero gráfico Carlos Saavedra cuando le tomaba fotos en Lince. Las imágenes aparecen en la última edición de Caretas.

Director de Caretas pide que juez Rosales sea destituido por amenazar con su arma a fotógrafo

domingo, 7 de febrero de 2010

La banalidad de los medios



EN MEXICO TAN SOLO EN ENERO HUBO 904 VICTIMAS, SI SE MULTIPLICA POR DOCE LA CIFRA SE TORNA ESPELUZNANTE
Lugar común, la muerte en manos de los narcos
El gobierno de Felipe Calderón parece no inmutarse ante las masacres cotidianas en la pelea que entabló con el crimen organizado. Los medios locales apenas lo cubren: una nota más de unos muertos más de una jornada sangrienta más.

Foto: Familiares asistieron al entierro de siete de los 18 jóvenes asesinados en Ciudad Juárez.

Por Gerardo Albarrán de Alba
Desde México, D. F.


“Está cabrón, muy cabrón”, dice un diputado del PRI, mientras saca sus cuentas sobre el saldo de la guerra contra el narco en el primer mes de este año: 904 muertos, y contando. Luego multiplica por 12 los asesinados de enero y la cifra es escalofriante: a ese paso, el año terminaría con 10.848 ejecutados. Ahí la llevamos: súmense los 18 adolescentes ejecutados durante una fiesta en Ciudad Juárez, Chihuahua, en los primeros minutos del 1º de febrero, la mayoría jugadores de un equipo estudiantil de fútbol americano. Y otros 10 en un bar en Torreón, Coahuila, un par de horas después.
Lo peor tal vez no sean los asesinados, que ya es decir mucho. Nadie debería morir así, en la barbarie. Lo verdaderamente grave es que esas vidas perdidas se convierten en números que ya no alarman. La violencia se ha convertido en un lugar común; una muerte más o una vida menos es un mero ejercicio de estadística.
La administración de Felipe Calderón parece no inmutarse ante las masacres cotidianas. Como si fueran buenas noticias que justifican su guerra, los asesinatos se integran a un discurso que ha repetido hasta la náusea: mueren los narcos, vamos ganando.
Y como Calderón, ningún funcionario de ningún nivel de gobierno, ya sea federal, estatal o municipal se hace responsable de la descomposición que vive el país. Nadie da la cara, nadie rinde cuentas, nadie tiene la dignidad de renunciar, por más que la gente lo exija.
Al día siguiente de la masacre, entre los féretros de los jóvenes chihuahuenses asesinados, una madre llora más de rabia que de tristeza. “A ver, que Calderón traiga a vivir para acá a sus hijos, pero sin escolta. Si a él le hubieran matado a un hijo, ya estaría moviendo cielo y tierra para castigar a los culpables. Pero nuestros hijos no le importan.”
La mujer tiene razón. Ni el presidente ni el resto de la clase política mexicana lo encuentran relevante, es apenas materia de discursos que, de tan manidos, sólo escuchan entre ellos.
Lo que más indigna no es la indiferencia, sino la burla. El secretario de Seguridad Pública del estado de Chihuahua, Víctor Valencia de los Santos, renunció a su cargo la mañana del mismo 1º de febrero, pero no por vergüenza, sino para buscar la candidatura del PRI precisamente a la alcaldía de Ciudad Juárez. De todos modos no había mucho que hacer, la investigación del crimen en Ciudad Juárez tuvo que esperar 24 horas: ese día fue feriado y el Ayuntamiento cerró. Calderón estaba en Japón cuando ocurrió el crimen múltiple y apenas atinó a decir que todavía no sabía bien qué había ocurrido.
Los mexicanos ni siquiera cuentan de su lado a los grandes medios electrónicos, caracterizados por la espectacularización y la banalidad: los noticieros de televisión llevaban una semana dedicando horas de transmisión a la cobertura del ataque al jugador paraguayo de fútbol Salvador Cabañas, quien sobrevivió a un disparo en la cabeza cuando estaba en el baño de un bar, la madrugada del 25 de enero. Pero a la masacre de Juárez apenas le dieron unos segundos. Una nota más de unos muertos más de una jornada sangrienta más. Eso ya no es noticia, y menos si los muertos no son famosos o trabajan para una empresa de las propias televisoras, como Cabañas, delantero del América, propiedad de Televisa, que lo cobija como a un mártir, mientras su rival, TV Azteca, especula sobre los malos pasos del seleccionado uruguayo.
La violencia en México es de náusea, pero sólo parecen padecerla quienes se ven envueltas directamente en ella. El resto intenta por todos los medios reforzar el autoengaño: eso les pasa a otros, como si los otros no fuéramos todos.
Durante el sepelio de los jóvenes deportistas asesinados en Ciudad Juárez, la madrugada del lunes pasado, uno de los jugadores de Jaguares de Cotis, un chavo de apenas 15 años, dice que está harto de Ciudad Juárez, harto de México.
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LA ESTRATEGIA DE COMBATE DEL GOBIERNO MEXICANO NO DIO RESULTADO
El Estado no puede con los carteles
Desde México, D. F.
Tras las masacres en Ciudad Juárez y en Torreón, la madrugada del lunes pasado, casi medio centenar de mantas fueron colocadas en cuatro estados del país en un solo día, con un narcomensaje dirigido ya no a las autoridades, como de costumbre, sino ahora a toda la sociedad mexicana.
La Familia Michoacana, uno de los carteles de la droga más eficientes de los últimos lustros, “convoca a todos los mexicanos a organizarnos en una gran familia contra Zetas”, su rival más acérrimo, con el que disputa el control de vastos territorios por todo el país.
El desafío al Estado mexicano es brutal, comenta el historiador Lorenzo Meyer durante una mesa de discusión radiofónica. La Familia “está diciendo que en México no hay Estado, es otra forma de plantear que vivimos en un Estado fallido, porque simplemente el Estado no puede contra los Zetas”.
Para el analista, las mantas “revelan que la iniciativa política contra un grupo criminal es tomada por otro grupo criminal, al margen del Estado”.
Y es que la administración de Felipe Calderón luce no sólo rebasada, sino que es apenas reactiva. Tras el violento inicio de semana, el presidente admitió durante una conferencia de prensa en Tokio que se ha “convencido” de que ya no basta la acción policíaca y militar en Ciudad Juárez, pues se requiere una nueva estrategia integral para recomponer el tejido social y anunció que en los próximos días presentará una estrategia integral para mejorar las acciones contra delitos de impacto tan fuerte como el ocurrido en Chihuahua. Una de esas acciones sería el retorno de los militares a los cuarteles y que vuelva la policía federal y estatal al combate del crimen organizado. La medida es tardía, por decir lo menos. Desde que Calderón declaró la guerra al narcotráfico en diciembre de 2006, más de 16.000 personas han sido asesinadas.
De hecho, según datos de la Comisión Nacional de Derechos Humanos y del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en 2001 hubo 1080 personas ejecutadas en México; en 2002, la cifra subió a 1230 y en 2003 a 1290. En 2004 hubo 1304 ejecuciones; otras 1776 en 2005 y 2221 en 2006, el último año de la presidencia de Vicente Fox.
A partir de 2007, ya con Calderón en la presidencia, la situación se comienza a descomponer con rapidez. En ese año hubo 2712 ejecutados. Para 2008 alcanza ya a niveles insoportables y cierra el año con 5661 muertos. En 2009 los asesinatos suman 7724, de los cuales 3250 fueron en Chihuahua y, de ellos, 2635 ocurrieron nada más en Ciudad Juárez. Tan sólo el año pasado hubo una ejecución cada 65 minutos, sin pausa, todos los días. Es decir, durante las dos últimas administraciones del derechista Partido Acción Nacional 24.998 personas han sido asesinadas en hechos relacionados con el crimen organizado reconocidas oficialmente. Entre 2007 y 2009, en la guerra de Calderón, se ha ejecutado en México a 16.097 personas. Y contando. Los números varían según la fuente. Un diario registra 16.885 ejecutados durante la administración de Calderón.
El oficialismo insiste en que casi todos los muertos son narcos, que se están matando entre ellos o caen abatidos por el ejército, la armada o las policías. Pero ni de lejos es cierto. Son cientos, tal vez miles de ciudadanos comunes, personas inocentes, las que han sido víctimas de esta insensata guerra, desatada por Calderón como un instrumento político para legitimarse en el poder, ya que no pudo hacerlo en las urnas.
Existen otras formas de violencia que asfixian a México. Por ejemplo, desde 2001 y hasta finales de 2008 se habían cometido 20.560 secuestros en el país, pero solamente fueron denunciados un 25 por ciento. Es decir, en México se cometen 2500 secuestros al año, siete por día. Otras formas de agravio son menos evidentes, pero no por ello menos alarmantes. Según Miguel Carbonell, miembro del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, la tasa de impunidad total alcanza “un escandaloso 98,76 por ciento”. O lo que es lo mismo: de cada 100 delitos cometidos, no se castigan ni dos. “Y eso es un decir”, comenta Carbonell.

sábado, 6 de febrero de 2010

Internacional Assesment and Strategy Center (IASC)

Quito, 6 feb (EFE).- La embajada de Ecuador en EE.UU. envió una nota de reclamo al periódico El Nuevo Herald por la publicación de un informe en el que se afirma que el país se ha vuelto un centro de operaciones criminales de guerrilleros, narcotraficantes y mafiosos, señaló hoy la agencia pública de noticias Andes.

domingo, 10 de enero de 2010

Falseamiento e imagen

Diario: EEUU ocultó muertes de indocumentados encarcelados
25 minutos
NUEVA YORK (AP) - Las autoridades estadounidenses ocultaron datos y cientos de documentos sobre la muerte de inmigrantes sin papeles en centros federales de detención de Estados Unidos, dejando a la sombra casos de abuso y maltrato, reportó el domingo el diario The New York Times.
Según datos obtenidos por el diario y la organización American Civil Liberties Union (Unión Estadounidense de Derechos Civiles), los documentos hacen referencia a la mayoría de los 107 inmigrantes que murieron en cárceles de inmigración desde octubre de 2003.
Los inmigrantes se encontraban bajo el control del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), el cual depende del departamento de Seguridad Interior.
Los documentos demuestran cómo los encargados del sistema de detención federal usaron su posición para encubrir pruebas de maltrato de presos, esquivar el escrutinio de los medios de comunicación o preparar declaraciones públicas exculpatorias, tras descubrir evidencia que demostraba abusos o cuidado deficiente de los detenidos, reportó el diario.
Según el Times, mientras un inmigrante moría por lesiones en la cabeza sufridas en una cárcel de inmigración de Nueva Jersey en 2007, un portavoz de los servicios de inmigración le dijo al diario que él no pudo recibir información de las autoridades sobre el caso.
Los documentos demuestran que, en realidad, el portavoz alertó a las autoridades sobre las preguntas del reportero y cómo éstas planeaban devolver al detenido a Africa para reducir las probabilidades de mala imagen.
En otro caso, los investigadores de la Oficina de Responsabilidad Profesional del ICE concluyeron que un fuerte dolor fue razón importante para que el salvadoreño Nery Romero, de 22 años, se suicidara en su celda de una cárcel de Nueva Jersey.
Otros presos estaban en riesgo de morir también porque la unidad médica de la institución era totalmente ineficaz, concluyeron los investigadores.
La investigación también descubrió cómo el personal de la cárcel falsificó el historial médico de Romero al incluir en su informe que le habían administrado el medicamento Motrin. La falsedad fue fácil de detectar porque Romero ya había muerto cuando la medicina le fue administrada, según indicó el documento.
Leer más en nota del The New York Times de hoy: Officials Hid Truth of Immigrant Deaths in Jail (By NINA BERNSTEIN)

viernes, 8 de enero de 2010

Lo que parecía impensable

¿El fin de la televisión gratis?
jueves 7 de enero, 11:12 AM
NUEVA YORK (AP) - Los días en que los canales de televisión ofrecían su programación gratis podrían estar contados.
Tradicionalmente, los canales generaban ingresos mediante publicidad, sin necesidad de cobrarle al televidente. Pero esa fórmula ya no funciona para las cadenas tradicionales estadounidenses ABC, CBS, NBC, Fox y sus repetidoras, en un fenómeno que se repite en otros países. Con la llegada de la televisión por cable y la web, que se llevan mucha audiencia y publicidad, la torta está más repartida. La recesión, por otra parte, agrava la escasez de avisos publicitarios, obligando a los canales a buscar nuevas formas de generar ingresos.
Está claro que se avecinan cambios, que podrían aumentar las tarifas de la televisión por cable o satelital, a medida que las cadenas y los canales locales incrementan las tarifas que cobran a los proveedores de televisión paga como Comcast y DirecTV por el derecho a usar sus transmisiones. Y no se descarta que las cadenas suspendan la emisión de señales gratis y comiencen a cobrar por su programación, como los canales de cable.
"Los programas buenos cuestan dinero", declaró Rupert Murdoch, cuya News Corp. es dueña de Fox, en una reciente reunión de accionistas. "Ya no se pueden costear con publicidad exclusivamente".
Fox libra una dura batalla con la proveedora Time Warner en torno al uso de su programación.
Otro factor que podría tener un gran impacto es el hecho de que Comcast, el principal proveedor de televisión paga, se apresta a tomar las riendas de NBC, cuyo presidente Jeff Zucker dijo hace poco que "el modelo de cable es superior al modelo tradicional".
Según el modelo tradicional, las cadenas CBS, NBC, ABC y Fox distribuyen sus programas a través de repetidoras. Las cadenas son dueñas de canales en los grandes mercados, pero en el resto del país usan esas filiales.
Los ingresos de canales y cadenas vienen de la publicidad.
Los canales de cable tienen una situación financiera mucho más sólida, que les permite capear mejor la recesión, porque además de percibir publicidad le cobran a los proveedores una tarifa por cada suscriptor. Esto les permite producir espectáculos de mayor calidad y no tener que exhibir series y películas viejas.
Esto, combinado con el creciente número de canales de cable, hace que el dinero de la publicidad esté ahora mucho más repartido y que los ingresos que perciben los canales tradicionales sean inferiores a los de antes.
Mientras los canales de cable florecen, los tradicionales tienen que reducir personal y tomar otras medidas de emergencia.
Fox refleja bien este fenómeno: sus operaciones tradicionales sufrieron una baja del 54% en sus ingresos en el trimestre de julio a septiembre, en tanto que los de cable registraron un aumento del 41%.
Muchos canales y cadenas están imitando a los de cable y cobrando a las proveedoras por cada suscriptor que recibe su programación.
Gannett, que opera 23 canales, recibió 56 millones de dólares de operadores de televisión paga en el 2009, comparado con los 18 millones del 2008.
Analistas calculan que CBS acordó cobrar 50 centavos por suscriptor en sus negociaciones más recientes con proveedores que muestran sus programas. Esto representa "cientos de millones de dólares por año", según el presidente de CBS Leslie Moonves.
CBS y Fox también están negociando el cobro de un porcentaje de las tarifas que reciben sus filiales.
Es posible que, a la larga, las cadenas decidan que pueden hacer más dinero sin las filiales, eliminando un componente clave de la televisión gratis.
La razón es esta: los proveedores le pagan a las cadenas únicamente por los canales que son de su propiedad. Esos canales representan hoy un tercio de la teleaudiencia, lo que implica que dos tercios de lo que pagan las proveedoras se lo llevan las filiales.
Las cadenas podrían quedarse con todo si prescindiesen de las filiales y operasen sus propios canales.
Para sobrevivir, las filiales se verían obligadas a producir su propia programación.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Acerca del periodismo chatarra

Ernesto Martinchuk critica cierta práctica periodística a la que califica de “periodismo basura".
Por Ernesto Martinchuk *
Las personas creemos estar informadas por la sobredosis de noticias que recibimos diariamente –hoy se lee en un día lo que en el siglo XVIII se tardaba casi una vida–, pero, en realidad, se reciben las coberturas que los grandes medios desean difundir. ¿Existe una diabólica agenda que pauta cada día “Noticias Basura”, que se difunden significativamente en los grandes medios de todos los países?
La palabra “infotretenimiento” (infotainment) comenzó a ser utilizada en los ’80 por el académico Carl Jensen, quien agregó que las “Noticias basura son bocadillos azucarados pero nada nutritivos para el consumidor”.
Los ciudadanos “engordan” alimentándose con “comida chatarra”, porque es más barata, y la gente es forzada a consumir “noticias basura”, que aumentan su obesidad cultural y mental en vez de informarlas en forma veraz.
Hoy no nos asombran los periodistas que incursionan en el mundo de la publicidad o del espectáculo. Suelen “vendernos” desde un seguro hasta un yogurt. El segmento policial está auspiciado por la publicidad de puertas blindadas. Pareciera que la calle de la “empresa periodística” y el “periodismo” se ha convertido en una avenida de doble mano.
El “Periodismo Basura” presenta historias que abordan asuntos importantes manipulando historias, trivializándolas o personalizándolas, para, a menudo, derivar en un relato divorciado de los criterios de interés general original.
Por otra parte, asistimos a un nuevo fenómeno: todos los noticieros apelan a las imágenes existentes en YouTube sin chequear, muchas veces, si son reales o armadas. Es significativo el tiempo que en los noticiarios de televisión destinan a banalidades sensacionalistas, en vez de ofrecer noticias que hacen al desarrollo tecnológico, la nanotecnología, la cultura, la educación, la salud, el desarraigo, la migración interna, la planificación urbana o rural, el agua, las fuentes de energía, la minería o problemas que hacen a la calidad de vida vigentes en el país todo. Nos han enseñado a vivir el presente sin proyectarnos hacia el futuro como personas y país. La clase dirigente también, los empresarios y muchos destacados periodistas sólo se ocupan de salvaguardar sus intereses.
Nuestros adolescentes saben más de héroes y “patriotas” extranjeros, se promocionan artistas, festividades y costumbres de otros países mucho más que las de carácter nacional. Como dice mi amigo Jorge Alessandrini: “... en nuestro país a los próceres se los homenajea pero no se los honra...”.
Si una democracia depende en buena medida de la calidad de las formas de comunicación que la hacen posible, es necesario rehabilitar la vida pública, llenando el presente de palabras y actos que permitan imaginar horizontes nuevos dado que faltan propuestas y sobran escándalos en el estéril panorama intelectual de los medios.
* Periodista. Docente en la Escuela de Periodismo Círculo de la Prensa.
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domingo, 25 de octubre de 2009

Primer número de su revista digital Desinformémonos

La imparcialidad que enseñan en las clases de periodismo es irreal: Gloria Muñoz
Es más valido y ético presentarse como medio sin fingir una pluralidad que no existe, señala
La pretensión de Desinformémonos es ir produciendo información que genere identificaciones entre un lugar y otro, indica su directora, Gloria Muñoz

Ángel Vargas
Periódico La Jornada
Lunes 26 de octubre de 2009, p. a13
Pensar que el periodismo es o puede ser imparcial resulta iluso. Por lo menos eso sostiene Gloria Muñoz, directora de la revista digital Desinformémonos, a la cual, en consonancia con aquel planteamiento, no tiene empacho en definir como un medio alternativo, de contrainformación, situado abajo y a la izquierda, en lo concerniente a su línea editorial.
Me parece más válido desde el punto de vista ético presentarse como es uno que fingir una pluridad que no existe. La imparcialidad que se nos enseña en las clases de periodismo es irreal, nadie puede presumir de ella, explica la periodista, entrevistada con motivo de la aparición de dicha publicación electrónica, cuyo primer número se encuentra en el ciberespacio desde el pasado 15 de octubre.
“¿Existe en verdad un medio que carezca de postura, de ideología? La regla es que los medios de comunicación masiva nunca dicen claramente cuál es su postura; maquillan una presentación plural, cuando en realidad se sabe a quiénes representan.
“Lo que hacemos desde el lado alternativo es no maquillar y presentarnos como lo que somos. El lector así ya puede decidir, y lo hace desde una posición que no es ambigua. Leer Desinformémonos es leer una vertiente de la información, a diferencia de los grandes medios y agencias que pretenden una pluralidad que no tienen y no dicen qué son ni a quién representan.”
En lo que es una declaración de principios de la revista que encabeza, la también columnista de La Jornada recalca: Nos concebimos absolutamente parciales en el sentido de que estamos del lado de los desposeídos, del lado de los de abajo; e incluso, más que estar de su lado, somos de ellos, que es distinto. No observamos los movimientos, ni pretendemos mirarlos desde afuera; nos concebimos adentro.
De acuerdo con Gloria Muñoz, el nacimiento de esta revista digital de política y cultura responde a la necesidad de contar con una herramienta de información y desinformación, que se incorpora como herramienta de lucha, muy definida y sin ambigüedades: de abajo y a la izquieda, en los terrenos político y cultural. Es decir, en el ámbito de la resistencia.
Desde el término que le da nombre –que fue tomado de un poema de Mario Benedetti, en homenaje con motivo de su muerte, ocurrida en mayo pasado–, la publicación quiere dejar patente la necesidad de la sociedad por desinformarse en términos de despojarse de esa información que es impulsada desde el poder para el beneficio de unos cuantos.
Ése será un tema en torno del cual John Berger reflexionará en el próximo número, que aparecerá el 15 de noviembre, según adelanta la editora. Berger nos alerta sobre no confundir la intención deliberada de desinformarnos con estar desinformados. Eso le da sentido a este proyecto.
Un aspecto que distingue esta iniciativa de otras similares que se han impulsado desde el lado alternativo e independiente es que sus realizadores, un grupo de periodistas de diversas partes del mundo, la asumen como propuesta periodística mediante la cual pretenden también reinvindicar este oficio y a sus profesionales, ante los estigmas negativos que pesan sobre ellos entre los movimientos y luchas sociales.
Nuestra base es el testimonio; son las voces, es la palabra, es el otro y la otra. Los pueblos, los movimientos, tienen sus propias voces; no le damos voz a nadie. Lo que pretendemos es escucharlas; ser su oído, ser su mirada, señala Gloria Muñoz.
La información que manejamos es la de abajo, la barrial, la comunitaria. Esto es, las diversas expresiones artísticas y culturales, así como los movimientos y luchas políticos que son generados o producidos desde los barrrios para los barrios, desde los pueblos para las pueblos, desde las comunidades para las comunidades.
La periodista precisa que Desinformémonos, en términos generales, no estará regida por coyunturas de ninguna índole. Tampoco estará circunscrita al ámbito nacional.
“No nos concibimos como un medio local, ni nacional, sino global. Esto se trata de que esta cultura barrial y comunitaria pueda ser vista en otros lados del mundo y presentar historias barriales y comunitarias de otros lados: las favelas de Brasil, los barrios en Grecia, la cultura producida entre inmigrantes en EU. Nuestra pretensión es ir produciendo información que genere identificaciones entre un lugar y otro.”
Gloria Muñoz puntualiza que esta propuesta busca abarcar más que la revista digital. Se cuenta, en ese sentido, con una edición en formato PDF que puede ser descargada de la página on line, con el fin de ser impresa en papel, en ocho idiomas diferentes: español, francés, portugués, alemán, griego, farsi, tzeltal e inglés.
De igual manera, existen proyectos editoriales: crear una agencia de noticias, e iniciativas de impartir talleres de periodismo en comunicades y entre grupos sociales. De hecho trabajan actualmente en uno con sexoservidoras de La Merced, y soñamos también en convertirnos en papel.
La dirección de esta revista digital alternativa de política y cultura es http://www.desinformemonos.org/, y en su primer número pueden encontrarse las bases de lo que serán sus diferentes secciones, entre ellas una con información del día, otra con reportajes fotográficos, en esta ocasión de Tepito; una titulada Los nadies, con testimonios de vida de aquellos seres anónimos que no tienen voz; y una más con el nombre de Los nuestros, abierta a la reflexión y debate de intelectuales, en este caso representada por el uruguayo Eduardo Galeano.

martes, 22 de septiembre de 2009

Más acerca del cambio climático

The fiercest battles for a climate deal are fought online
Using Twitter, Facebook and YouTube, campaigners are using the web to harness people power on a big scale

China takes first step towards climate deal by commiting to carbon target
Hu Jintao offers pledge to reduce rate at which emissions increase but fails to specify level or timescale

The real green new deal
The future is bright for the world's economies to go low-carbon – but only if we act together and support developing countries

martes, 15 de septiembre de 2009

Liberado

September 15, 2009
The journalist who threw his shoes at George W. Bush during the president's final visit to Iraq last December was released from prison Tuesday and says he was tortured by Iraqi officials during his incarceration.
Muntadhar al-Zeidi, who served only nine months of a three-year sentence for assault, returned to a hero's welcome at the Baghdad television station where he was working last year.
He claimed that both Iraqi and American forces are still after him and "will spare no efforts to track me as an insurgent revolutionary in a bid to kill me," he told a news conference. His family said he would spend the night in an undisclosed location and then leave the country as soon as possible.
Zeidi was covering President Bush's final news conference alongside Iraqi Prime Minister Nouri al-Maliki. Zeidi grabbed worldwide attention for throwing his shoes at Bush, calling him a dog who was responsible for death and destruction in Iraq.
In his news conference, Zeidi apologized for breaking journalistic rules, but he had no apology for the American president.
"I saw the chance and I took it," Zeidi said, adding that he had walked through so much destruction and innocent blood with those shoes that he felt it was appropriate to throw them at Bush, whom he blamed for thousands of innocent deaths since the 2003 invasion.
Bush ducked to avoid the shoes and was unharmed in the incident, which embarrassed the Maliki government but was cheered by many in the Arab world.
Zeidi charged that he had been beaten in prison by high-ranking Iraqi government officials even as Maliki claimed to be concerned about the prisoner's well-being. Zeidi claimed he was doused with water in a freezing cold cell during winter and tortured with electric shocks. He said that at a later date he would announce the names of those who abused him.
At his Baghdad home, family members watched Zeidi's press conference on television, singing with joy when they saw him appear, looking clean and healthy, though lacking one of his front teeth.
Like many in Iraq, Zeidi's family members consider him a hero who spoke for the entire country in condemning the U.S military presence. But some in Baghdad said they found Zeidi's conduct reprehensible.
"Journalists shouldn't act this way," said Mohamed Ali Abbass, a 42-year-old construction worker.
"I want the Americans to stay, to keep security here, and at the same time I want them to leave, and to live our lives normally like other countries."

martes, 8 de septiembre de 2009

Medios, Europa

Un vínculo con los cables pelados
En Europa, varios gobiernos tienen problemas en su relación con los medios de comunicación. En Inglaterra, el magnate Murdoch protesta por la participación de la estatal BBC en lo que considera debe pertenecer al mercado. En España, Rodríguez Zapatero tuvo su propia “guerra del fútbol” por la transmisión de la Liga.
Los Murdoch contra la BBC
Por Marcelo Justo
Desde Londres
Con elecciones a la vista, recesión económica y caída en las ganancias, el presidente del gigante multimediático News Corporation (dueños de Sky, Fox, The Sun, The Times) lanzó un duro ataque contra la BBC a la que acusó de ser un monopolio estatal “dominante y autoritario” que amenaza la pluralidad e independencia periodística. En el Festival Internacional Televisivo de Edimburgo, James Murdoch, presidente de la corporación e hijo de Ruppert Murdoch, calificó la estrategia de la BBC de “escalofriante” por su presencia en áreas que, según el directivo, debían pertenecer al mercado. Sky perdió casi 4 mil millones de dólares desde junio del año pasado y tiene una batalla histórica contra la BBC a la que acusa de distorsionar el mercado televisivo con el “injusto y regresivo” impuesto que se cobra en el Reino Unido a todos los que tengan un aparato televisivo para financiar a la corporación.
El Festival Internacional Televisivo de Edimburgo fue el escenario perfecto de esta batalla del gigante privado contra el ente público británico. En 1989, el discurso principal del festival estuvo a cargo del padre de James, Ruppert, quien dijo más o menos lo mismo que su hijo menor y virtual heredero del imperio mediático. La BBC recauda más de cuatro mil millones de euros anuales del impuesto público que le permiten ofrecer una programación amplia para cumplir con el objetivo de “educar, informar y entretener” sin los anuncios comerciales que cortan en segmentos todo lo que se ve.
En medio de una creciente presión para que el Parlamento recorte este impuesto público, Murdoch hijo señaló que esta “injusta” ventaja competitiva de la BBC estaba “ahogando” el mercado de las noticias. Según el titular de la News Corporation, la BBC impedía que los operadores privados expandieran sus servicios en otras áreas. Ruppert Murdoch planea introducir pagos para la lectura de los contenidos del The Sun y The Times en Internet, como medio de neutralizar las pérdidas económicas que sufrieron ambos medios. “Con noticias gratis estatales por Internet el periodismo no va a poder florecer. Para que exista un periodismo independiente es esencial que se pueda cobrar por las noticias. Pero parece que hemos decidido dejar que se marchiten la independencia y la pluralidad”, dijo James Murdoch.
News Corporation ha hecho sentir en el pasado todo su poder mediático-político. En los años que precedieron a la llegada del Nuevo Laborismo al poder, tanto Tony Blair como el actual primer ministro, Gordon Brown, se encargaron de cortejar a Ruppert Murdoch convencidos de que el apoyo del grupo era fundamental para que el laborismo recobrara el poder. Con las elecciones en mayo del año próximo y los conservadores con una cómoda ventaja en las encuestas, el conglomerado mediático está volviendo a su aliado natural en su larga batalla con la BBC. Antes y ahora el gigante multimediático tiene el mismo obstáculo: la popularidad de la corporación a nivel público es tan alta que se la llama afectuosamente “auntie” (la tía).
Rodríguez Zapatero pateó el tablero
Por Oscar Guisoni
Desde Madrid
José Luis Rodríguez Zapatero no necesitó cambiar la ley de radiodifusión para pegar una virulenta patada en el tablero del poder mediático español apenas asumió como primer ministro en marzo de 2004. La concesión de dos licencias de televisión abierta a grupos afines al gobierno despertó las iras de las cadenas tradicionales, al tiempo que desató una guerra feroz entre los nuevos canales que tuvo su máxima expresión en la llamada “guerra del fútbol”, un conflicto que todavía permanece abierto. El apagón analógico que tendrá lugar el próximo año y las características de la nueva Televisión Digital Terrestre han obligado finalmente al gobierno socialista a modificar el marco legal, aunque lo ha hecho recurriendo a un decreto de urgencia para evitarse el mal trago de un largo debate parlamentario.
Al igual que en la mayoría de los países europeos, en España existían hace apenas tres décadas sólo dos canales de TV: la cadena 1 y la 2 de Televisión Española y se trataba de un servicio monopolizado por el Estado. Hubo que esperar a la llegada de la democracia a finales de los setenta para que el monopolio se rompiera. Junto a los principales canales privados, Antena 3, desde 2003 en manos del grupo editorial Planeta-De Agostini y Canal 5, cuyo accionista principal es Silvio Berlusconi, se hicieron un hueco importante en la audiencia las televisiones regionales en manos del sector público. El sistema se mantuvo sin grandes modificaciones hasta la llegada de Zapatero al poder en 2004.
Durante los primeros meses de gobierno de Rodríguez Zapatero utilizó su capital político para abrir el juego concediendo a dos grupos cercanos al socialismo licencias para operar canales de TV abierta. El primer beneficiado fue el Grupo Prisa, el mayor conglomerado mediático español propietario del diario El País y la radio Cadena Ser –que no contaba con una cadena televisiva–, y que puso en el aire el Canal Cuatro. Unos meses más tarde la productora Mediapro, en manos de empresarios catalanes afines al Partido Socialista Catalán (PSC), en el poder en Barcelona, se hizo con la licencia para poner en pie La Sexta.
Como era de prever, las grandes cadenas privadas pusieron el grito en el cielo. Para evitar que la tormenta se transformara en guerra permanente, Zapatero modificó también el estatuto de Televisión Española estableciendo la prohibición de que la cadena pública recibiera publicidad, una medida que entrará en vigor el próximo año y cuyo objetivo es ampliar la torta publicitaria, que se había visto disminuida con la irrupción de los nuevos canales. La televisión estatal verá recortadas sus posibilidades de programación de cine extranjero y de puja por los derechos deportivos más codiciados. A su vez, el gobierno socialista emprendió el llamado “apagón analógico”, para instalar en todo el país la llamada Televisión Digital Terrestre que permitirá a las cadenas comerciales multiplicar su oferta televisiva con la puesta en el aire de nuevos canales temáticos.
Pero los nuevos invitados a compartir el negocio televisivo no se comportaron como el gobierno esperaba. Con el contexto de la crisis económica golpeando en la línea de flotación de los medios de comunicación al disminuirles los ingresos publicitarios, el Grupo Prisa y Mediapro se embarcaron en una guerra abierta por el derechos del fútbol, uno de los territorios más rentables en el que Canal+, la empresa de TV satelital controlada por Prisa, mantenía el monopolio.
Interpretando la ley de un modo rebuscado y actuando con la política de los “hechos consumados”, La Sexta comenzó a televisar partidos que en teoría sólo podía televisar Canal+, provocando una guerra que acabó en los tribunales y que hizo correr ríos de tinta. El conflicto pareció saldarse a comienzo de la temporada liguera del pasado año, cuando los dos canales sellaron un pacto de no agresión en espera de que los tribunales dijeran su palabra. El clima de fraternidad se volvió tan amistoso que comenzó incluso a hablarse de una fusión entre Cuatro y La Sexta, ya que ambos canales pierden dinero. Pero un decreto del gobierno socialista hecho público hace un mes en el que se permite la Televisión Digital de pago y que posibilita en los hechos la aparición de una nueva plataforma, Gol Televisión, propiedad de Mediapro, ha vuelto a encender la polémica hasta el punto de llevar a Juan Luis Cebrián, el consejero delegado del Grupo Prisa, a denunciar una “guerra del gobierno de Zapatero contra los medios independientes”, al tiempo que acusaba a la administración socialista de “intervencionismo descarado, inmoral e inadmisible”.
Muchos adjetivos para decir que en el fondo los medios de comunicación privados alaban el libre mercado y la competencia económica siempre y cuando nadie se meta con los rentables negocios que están acostumbrados a disfrutar. Un argumento que sonará familiar en la Argentina de estos días, mientras se debate la reforma de la Ley de Radiodifusión.
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"El monopolio de las apariencias"

Neoliberalismo, medios de comunicación y democracia

Por Ricardo Forster *
“El espectáculo se presenta como una enorme positividad indiscutible e inaccesible. No dice nada más que esto: ‘lo que aparece es bueno, lo bueno es lo que aparece’. La actitud que por principio exige es esa aceptación pasiva que ya ha obtenido de hecho gracias a su manera de aparecer sin réplica, gracias a su monopolio de las apariencias.” Guy Debord
1 En el mismo momento histórico en el que caía el Muro de Berlín y se desplomaba como un castillo de naipes el sistema soviético, cuando casi atónitos contemplamos la apertura de una época que de un modo arrollador se deshacía de imágenes, lenguajes políticos, ideologías y prácticas que habían convulsionado y apasionado durante más de un siglo a hombres y mujeres de las geografías más diversas y distantes, lo que emergió como exponente de una nueva época del mundo fue la forma neoliberal del capitalismo tardío.
Las últimas décadas del siglo XX estuvieron atravesadas por la hegemonía de un discurso que se ufanaba de haber concluido, de una vez y para siempre, con las disputas ideológicas, al mismo tiempo que afirmaba la llegada de un tiempo articulado alrededor de la economía de mercado y de la democracia liberal. Fin de la historia y muerte de las ideologías para desplazarse, ahora, por los espacios rutilantes del consumo, el reino de las mercancías y el goce hedonista. Los escenarios, ya antiguos, de las conflictividades políticas y sociales serían pacientemente reconstruidos en los nuevos museos temáticos, sitios interactivos en los que el visitante de estos tiempos poshistóricos podría contemplar aquello que sucedía en los días ideologizados. La paz del mercado desplazó, eso se anunció a los cuatro vientos, las oscuras turbulencias de una historia dominada por el conflicto y la intransigencia de los incontables, de esas masas anónimas, oscuras y resentidas que regresarían a ese sitio del que nunca debieron haber salido. Las tradiciones del igualitarismo fueron a parar al vertedero de la historia. Hizo su aparición triunfal el nuevo ciudadano-consumidor, figura arquetípica de un clivaje hiperindividualista en el interior de la sociedad, ese que se desplazaría con fervor de iniciado por los santuarios de las metrópolis contemporáneas: los shopping centers.
Pero lo que también comenzó a ser desmontado, junto con el vertiginoso giro de la economía de producción a la economía de especulación, fue el imaginario social que acompañó el tiempo del capitalismo bienestarista, aquel que hizo, a partir de la segunda posguerra, del Estado un referente insustituible a la hora de articular las relaciones entre el capital y el trabajo (del New Deal rooseveltiano, pasando por nuestra experiencia de un Estado de Bienestar bajo el primer peronismo hasta llegar a la edad de oro del bienestarismo socialdemócrata europeo, ese modelo fue lo propio de un largo período de la historia del siglo XX que sería brutalmente desmontado por el neoliberalismo allí donde inició su derrumbe el modelo, ya fracasado desde tiempo antes, del socialismo autoritario de la URSS, dejándole al capital, de todos modos, las manos libres para convertirse en el amo de la nueva situación mundial). El pasaje de la metáfora fabril a la metáfora financiera (adiós a las chimeneas y a los sindicatos, bienvenidos los yuppies de Wall Street, las carteras de inversores, la flexibilización laboral y el trabajo basura) vino a expresar la bancarrota de prácticas que remitían a una época esclerosada; puso en evidencia que estábamos en presencia de una mutación fundamental del capitalismo, y que esa mutación no iba a detenerse hasta resemantizar la totalidad de los lenguajes sociales, económicos, políticos y culturales.
Dicho de otra manera: el neoliberalismo, su lógica más profunda y decisiva, se dirigía hacia una transformación revolucionaria del conjunto de la vida social. En esa tarea de desmontaje de las viejas formas de vida y de representación, seguida de la construcción de una nueva subjetividad entramada con las demandas de la economía global de mercado, ocuparían un lugar central y privilegiado los grandes medios de comunicación. Pensar el neoliberalismo es interrogar por ese maridaje extraordinario entre mercancía e imagen, entre mercado y lenguaje mediático; es tratar de comprender el fenomenal proceso de culturalización de la política y de estetización de todas las esferas de la vida. Una de las derivaciones de este proceso ha sido la expropiación de la política, y su consiguiente vaciamiento, por el lenguaje de los medios de comunicación.
2 Lo que el filósofo francés Guy Debord, con anticipación genial –allá por los años ’60–, había denominado la “sociedad del espectáculo”, aquella que se desplazaba hacia el dominio pleno y escenográfico de la pasión consumista y de sus “paraísos artificiales”, transformando a los seres humanos en espectadores cada vez más pasivos del verdadero sujeto de la época, la mercancía, constituyó lo propio de la travesía neoliberal. Se trató de una apropiación, por parte del capitalismo, de las fantasías y los deseos al mismo tiempo que se expandía planetariamente la industria del espectáculo, y la cultura, adecuada a los lenguajes audiovisuales y a su enorme capacidad de penetración, se convertía en una mercancía clave para la producción de una nueva humanidad. Lo que había prefigurado Hollywood desde los años ’30 y ’40, mostrándose como la avanzada brillante, innovadora y compleja de la americanización del mundo, señalando la importancia decisiva de la industria del espectáculo como vanguardia en la construcción de los nuevos imaginarios sociales, terminó siendo la materia prima a partir de la que el neoliberalismo logró naturalizar sus valores y sus intereses. Es inimaginable el despliegue planetario, global, del capitalismo financiero-especulativo, su capacidad para volverse hegemónico, sin ese rol decisivo de los medios de comunicación.
Por esas paradojas de la historia, los primeros que se dieron cuenta de la monumental importancia de las nuevas tecnologías de la comunicación y su relación directa con la política fueron los regímenes fascistas. Mussolini en Italia y Hitler y Goebbels en Alemania capturaron con maestría mefistofélica los poderes que emergían de la radiofonía. Con el giro de los acontecimientos, y una vez derrotado el totalitarismo, las triunfantes democracias occidentales se apropiarían con igual fervor de los potenciales propagandísticos y generadores de imaginarios social-culturales, que se guardan en los medios de comunicación de masas. La política quedó atrapada en esa lógica discursiva e iconográfica al mismo tiempo que la estetización y espectacularización emanados de los recursos propios de esos lenguajes contaminaban casi todas las esferas de la vida cotidiana. La astucia genial del sistema fue proyectar en la compleja trama a la que llamamos sociedad (transformada, por los mismos medios, en “opinión pública”) la imagen de que la corporación mediática era portadora de independencia, autonomía y capacidad crítica al mismo tiempo que garantizaba la libertad de expresión. Lo que se logró fue invisibilizar los lazos esenciales que vinculaban y vinculan a estas empresas con los intereses económicos dominantes. El neoliberalismo, como ideología del capitalismo tardío, comprendió que no era posible garantizar una profunda transformación económica si, al mismo tiempo, no se cambiaba la manera de mirar el mundo y de comprender la realidad. De lo que se trató es de la intensiva producción de un nuevo sentido común.
Más allá de la sobrevaloración, siempre discutible, que se pueda hacer del papel de las corporaciones mediáticas como definidoras de la opinión pública y como constructoras decisivas del sentido común, lo cierto es que ocupan un lugar destacadísimo en la estrategia de dominación del neoliberalismo. Son un factor sin el cual le sería muy difícil, a esa ideología, transformar sus intereses particulares en intereses del conjunto de la sociedad, mutando prácticas egoístas y exclusivamente ligadas al lucro y la rentabilidad en valores naturalizados en el interior de las conciencias. La proliferación de los lenguajes audiovisuales, su profundo arraigo en la intimidad de la vida cotidiana exigen, de la misma sociedad, una indispensable herramienta que le permita legislar adecuadamente impidiendo que la tendencia a la concentración y a la monopolización hagan del espectro comunicacional una incansable repetición del sentido común neoliberal. Entre la ideología y el mito, los lenguajes emanados de la corporación mediática apuntalaron el despliegue de nuevas formas de la subjetividad adheridas al reino de valores de un capitalismo que se leyó a sí mismo como la estación final y consumada de la historia.
De ahí, entonces, la crucial importancia que adquiere, en términos de una ampliación de la circulación democrática de la comunicación y la información, el debate que se está llevando a cabo en el Congreso de la Nación en torno del proyecto de una nueva ley de servicios audiovisuales. Lo medular de la disputa político-cultural se juega en estas discusiones, no porque una ley vaya a garantizar una espontánea transformación de los valores reinantes sino porque, al menos, logrará impedir que sigan proliferando los monopolios y abrirá el juego para que otros actores entren en la conversación. De eso se trata, entre otras cosas, la democracia. Dicho de otro modo: en una sociedad atravesada de lado a lado por los lenguajes de la comunicación y la información resulta inimaginable que ese campo abrumador y decisivo permanezca al margen de las grandes disputas político-culturales. En el interior de ese mundo en el mundo se despliegan imágenes, ideas, proyectos, lenguajes, formas de la sensibilidad, mitos que se entraman capilarmente en la cotidianidad de nuestras vidas. Leerlos desde la inocencia o creyendo que en su interior se privilegian centralmente los modos de la diversidad y la pluralidad constituye, a estas alturas de la travesía argentina y mundial, un desplazamiento del eje de la discusión hacia la más crasa complicidad con los factores de poder que se manifiestan en los núcleos duros y concentrados de los medios masivos de comunicación. La búsqueda, tal vez ilusoria pero imprescindible, de una mayor democratización en la distribución y producción de la comunicación es un desafío de primera magnitud a la hora de imaginar un giro más participativo y plural. El poder corporativo lo sabe y, por eso, va con todas sus armas contra un proyecto de servicios audiovisuales que viene a amenazar su hegemonía.
* Doctor en Filosofía, profesor de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA).
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jueves, 27 de agosto de 2009

Para pensar: medios, ley y democracia

La dictadura empresarial que se cierne sobre algunos de nuestros países no sería imaginable sin el carácter eminentemente privado de los intereses que mueve a los grandes consorcios mediáticos. En los países donde el sector empresarial tiende a fungir como propietaria de la verdad única (el dogma económico y el dios mercado ocupan el vacío dejado por Yahvé), el derecho a la información de las personas sufre una terrible distorsión y en aras de la libertad de expresión se cometen las más grandes atrocidades.
Recordemos si no el caso reciente de Wallace de Souza en Brasil, del cual no faltan antecedentes de menor monta pero igualmente graficadores. Cuando hemos visto personalmente el trabajo de reporteros televisivos que hacen del caso de un niño sicario -supervisado por un adulto al atracar y disparar al propietario de un negocio en Santa Cruz de la Sierra- en otra nota roja más, no podemos dejar de sospechar en los nexos que se han tendido entre la prensa de hoy (que coincide con los "demócratas de hoy" y los pro dictadura de ayer) con la delincuencia organizada (por decir lo menos) y la política. Del otro lado, tampoco faltan los políticos de tendencia autoritaria que preferirían gobernar sin disidencia.
Wallace Souza es acusado de ordenar asesinatos de narcotraficantes para elevar el rating de su programa
SAO PAULO, BRASIL.- El caso del conductor de televisión brasileño y diputado del estado de Amazonas, Wallace Souza, acusado de ordenar asesinatos de narcotraficantes para elevar el rating de su programa, escandalizó a Brasil. Souza fue acusado por el Ministerio Público de Amazonas de encabezar una banda criminal que planificaba homicidios, los cuales luego eran divulgados en el programa 'Canal Libre' de una televisora local, cuyos reporteros llegaban al lugar del crimen antes que la policía. El supuesto grupo encabezado por Souza estaba integrado además por su hijo, Raphael, y por agentes de la Policía Militar de este país sudamericano, que fueron responsabilizados de al menos cinco homicidios para aumentar la sintonía del espacio de televisión. Las acciones criminales fueron denunciadas por el ex agente policial Moacir Costa, quien, tras ser detenido, reveló detalles sobre el funcionamiento de la banda y sus vínculos con el programa de televisión de Amazonas, el cual dejó de transmitirse el año pasado. El Ministerio Público añadió que Souza buscaba generar 'inestabilidad' en la población para desacreditar el trabajo de la Secretaría de Seguridad Pública local y, de esa forma, asumir la titularidad de esa entidad y comandar la lucha contra el crimen. El legislador y conductor de televisión fue acusado de encabezar el grupo criminal, además de tráfico y porte ilegal de armas de fuego, mientras que respecto a los cinco homicidios no existen pruebas que indiquen en forma clara su participación en los hechos. Algunas de sus víctimas, según las acusaciones divulgadas por medios de prensa locales, serían sus rivales en el negocio del tráfico de drogas, quienes habrían sido asesinados por su banda, la cual habría tenido al menos 15 integrantes. Souza, quien también ejerció como policía y que fue elegido legislador en Amazonas con primera mayoría, desvirtuó las acusaciones y aseguró que se trata de un complot en su contra en el cual participarían ex agentes policiales. Apuntó que es víctima de 'difamadores' y que quienes lo acusan carecen de pruebas respecto a sus supuestos crímenes, todos los cuales se habrían cometido contra presuntos narcotraficantes que operaban en el Amazonas.
Por Martín Piqué
El Gobierno presentará hoy el proyecto que enviará al Congreso para reemplazar la ley 22.285, heredada de la dictadura. Habrá una movilización en la Plaza de Mayo.
“Ahora es cuando.” La frase se fue convirtiendo en una señal de identidad entre las organizaciones de la sociedad civil que impulsan la democratización del mapa de medios en la Argentina. Era una frase que describía el clima de urgencia, la determinación de no seguir postergando el debate para modificar la ley 22.285, heredada de la dictadura. Esa exigencia de no esperar tendrá su primera coronación hoy a las 11, cuando la Presidenta anuncie la presentación del proyecto de Ley de Servicios Audiovisuales al Congreso. El acto será en el Salón de las Mujeres de la Casa Rosada, pero tendrá su eco en la Plaza de Mayo. Allí se reunirán medios comunitarios, ONG, movimientos sociales que forman parte de la Coalición para una Radiodifusión Democrática. Tras el discurso de CFK, el público se movilizará hasta el Congreso como un gesto de acompañamiento y apoyo al proyecto. La iniciativa que se presentará en la Parlamento no es exactamente la misma que se anunció el 18 de marzo en el Teatro Argentino de La Plata. En el tiempo que pasó desde entonces, y como consecuencia de los 24 foros de debate que se realizaron a lo largo del país, el texto original recibió cincuenta modificaciones.
Los foros contaron con el auspicio de 11 gobernaciones y 25 universidades nacionales. Las modificaciones que se incorporaron al texto original provienen de los aportes de los participantes. Otros cambios surgieron de documentos girados por correo al Comité Federal de Radiodifusión (Comfer) o de mails que se recibieron en el organismo. El nuevo proyecto, con las cincuenta modificaciones que quedaron tras la sistematización de 1200 aportes individuales, fue enviado a Presidencia y a la Secretaría Legal y Técnica el 10 de julio.
Los cambios más importantes tienen que ver con las controversias que había despertado el anteproyecto original: la revisión de licencias cada dos años, la convivencia entre cooperativas de servicios públicos y distribuidoras de TV por cable de alcance local en el Interior, el desembarco de las telefónicas a la comunicación audiovisual y la regulación para el triple play. Otros cambios apuntan a ampliar los derechos de pueblos originarios, hacer más federal el funcionamiento de la Defensoría del Público y declarar el espectro radioeléctrico como un bien público. A continuación un punteo de las principales modificaciones al texto original.
- Revisión de licencias. El artículo 38, en su redacción original, dispone que cada dos años se revisarán las licencias en poder de los adjudicatarios. La oposición planteó que el artículo permitiría que el Gobierno ejerciera un poder discrecional para cambiar las reglas y digitar el escenario tecnológico cada dos años. En el Gobierno aseguran que con la nueva redacción del artículo se ofrecerán garantías claras de que no va a haber discrecionalidad en la distribución de licencias. La constatación bianual tendrá como único objetivo evitar que la incorporación de nuevas tecnologías en la comunicación audiovisual –la famosa digitalización– termine distorsionando el espíritu de evitar la concentración y preservar la pluralidad.
- Pulseada entre cableoperadores locales y cooperativas de servicios públicos. Esta situación se produjo principalmente en localidades alejadas de los principales centros urbanos, donde los servicios de electricidad y teléfonos son brindados por cooperativas de usuarios. El artículo 23 excluye a las prestadoras de servicios públicos de la posibilidad de ofrecer servicios de comunicación audiovisual. En el artículo 25 se plantean las excepciones a esa regla. Allí se establece que las personas de existencia ideal sin fines de lucro –léase cooperativas– pueden dar esos servicios pero con una condición: antes deben pedir un dictamen de la Comisión de Defensa de la Competencia. Si ese organismo considera que las cooperativas no se quedarán con más del 35 del mercado, las cooperativas podrán desembarcar en el negocio de la TV por cable. Las pequeñas empresas de distribución de cable habían planteado que si las cooperativas ingresaban en la actividad les resultaría imposible competir con ellas. “Vamos a ofrecer condiciones de convivencia”, responden en el Gobierno.
- El triple play y las condiciones para que las telefónicas puedan ingresar al negocio del cable. El mismo artículo 25 plantea que las telefónicas privadas con una lógica comercial también podrán ingresar al negocio de la distribución por cable –lo que haría realidad el famoso triple play, la posibilidad de brindar Internet, teléfono y cable en un mismo soporte– si antes cumplen con una serie de requisitos bastante exigentes: interoperabilidad de redes, portabilidad numérica y demostrar que el 70 por ciento del capital es de origen argentino. En el Ejecutivo dicen que el proyecto establecerá mecanismos de seguimiento para controlar la composición accionaria de cada telefónica que pretenda desembarcar en la actividad audiovisual.
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sábado, 1 de agosto de 2009

Que así sea

Benedicto XVI y la comunicación
En su reciente encíclica “Caritas in veritate” (29 de junio de 2009), Benedicto XVI hace la siguiente reflexión sobre los medios de comunicación:
“Al igual que ocurre con la correcta gestión de la globalización y el desarrollo, el sentido y la finalidad de los medios de comunicación debe buscarse en su fundamento antropológico. Esto quiere decir que puede ser ocasión de humanización no sólo cuando, gracias al desarrollo tecnológico, ofrecen mayores posibilidades para la comunicación y la información, sino sobre todo cuando se organizan y se orientan bajo la luz de una imagen de la persona y el bien común que refleje sus valores universales. El mero hecho de que los medios de comunicación social multipliquen las posibilidades de interconexión y de circulación de ideas no favorece la libertad ni globaliza el desarrollo y la democracia para todos. Para alcanzar estos objetivos se necesita que los medios de comunicación estén centrados en la promoción de la dignidad de las personas y de los pueblos, que estén expresamente animados por la caridad y se pongan al servicio de la verdad, del bien y de la fraternidad natural y sobrenatural. En efecto, la libertad humana está intrínsecamente ligada a estos valores superiores. Los medios pueden ofrecer una valiosa ayuda al aumento de la comunión en la familia humana y al ethos de la sociedad, cuando se convierten en instrumentos que promueven la participación universal en la búsqueda común de lo que es justo.”
Ver P/12