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jueves, 18 de febrero de 2010

HRW: el Departamento de Justicia es cómplice del paramilitarismo colombiano

ESTADOS UNIDOS NO RECONOCE A LAS VICTIMAS COLOMBIANAS

Un informe del International Human Rights Law Clinic de Berkeley concluye que el Departamento de Justicia de EE.UU. obstaculizó los procesos de los 25 jefes “paras” extraditados.

Foto: Hernando Giraldo Serna fue extraditado el 13 de mayo de 2008 junto a otros jefes paramilitares.

Por María Laura Carpineta
Por acción e inacción, el gobierno norteamericano ayudó para que los crímenes de los paramilitares en Colombia quedaran impunes. La acusación no la hizo una organización de derechos humanos ni un dirigente de izquierda de Bogotá, sino un equipo de abogados de la Universidad de Berkeley, una de las instituciones más prestigiosas de Estados Unidos. Esta semana el International Human Rights Law Clinic de Berkeley publicó Verdad tras las rejas, un informe que describe cómo el Departamento de Justicia estadounidense manejó los procesos penales por narcotráfico contra los 25 miembros extraditados de la cúpula paramilitar colombiana. “Como representantes de las familias de las víctimas de los crímenes de los paramilitares, enviamos cartas al Departamento de Justicia pidiendo que reconocieran la existencia de víctimas en Colombia. La respuesta por escrito siempre fue que, para ellos, no existen víctimas colombianas del narcotráfico, el delito por el que se los juzga aquí”, explicó a este diario Roxanna Altholz, una de las abogadas del equipo.
El 13 de mayo de 2008, los colombianos y el mundo se enteraron de que los principales responsables de más de treinta mil asesinatos, innumerables sesiones de torturas, amenazas de muerte y desplazamientos forzados habían sido extraditados a Estados Unidos, sin avisarle a nadie, ni a las víctimas ni a los jueces que los estaban juzgando. Ese día, para aplacar el aluvión de críticas, el embajador estadounidense en Bogotá, William Brownfield, prometió que las víctimas, sus abogados y los jueces colombianos tendrían el acceso, la información y la colaboración necesarios para avanzar con los juicios por violaciones a los derechos humanos en el país andino. Un año y ocho meses después, eso no sucedió.
Desde el principio hasta la fecha, el Departamento de Estado restringió toda la información referente a los juicios. No se conocen las pruebas en su contra, ni lo que los acusados declararon ni los argumentos para cada condena. “Las extradiciones redujeron sustancialmente la cooperación de los acusados en los procesos de derechos humanos y corrupción, obstaculizaron el acceso a las víctimas colombianas y debilitaron los esfuerzos norteamericanos contra el narcotráfico, al forzar a la Corte Suprema colombiana a bloquear las futuras extradiciones de paramilitares por cargos de tráfico de drogas”, concluyó el informe.
Ayer, el máximo tribunal en Bogotá volvió a rechazar la extradición de un líder paramilitar (ver recuadro). El año pasado, tras varias visitas a Washington e intentos frustrados para negociar una colaboración real, los jueces de la Corte habían decidido contraatacar. “La experiencia reciente demuestra que las extradiciones permitieron que en los procesos de justicia y paz se paralice el conocimiento de la verdad, dado que los extraditados no han podido seguir confesando sus crímenes y, así, las víctimas están quedando sin saber la verdad, y la sociedad, sin garantías de que no se repitan”, había dictaminado el tribunal.
El gobierno estadounidense había permitido en este tiempo unas pocas videoconferencias entre la Corte Suprema colombiana y algunos de los paramilitares. Los acusados debían declarar sobre los vínculos que cosecharon con gran parte de la dirigencia política de su país, especialmente aliados del presidente Alvaro Uribe. Cuando el mandatario dio la orden de extraditarlos, más de 60 legisladores, varios de sus ministros y hasta su primo estaban siendo investigados.
Cuando los líderes paramilitares llegaron a tierra estadounidense, todos prometieron seguir confesando y comenzar a entregar los bienes que habían ganado a fuerza de sangre y terror. Pero con el pasar de los meses y la aparición de las primeras sentencias (desde cuatro hasta treinta y un años de prisión), los paramilitares perdieron el incentivo para colaborar con la Justicia colombiana. Hasta el momento hay ocho condenas, y la mayoría ya se declaró culpable y espera para los próximos meses su sentencia.
“El Departamento de Justicia tiene muchas herramientas para hacer que los paramilitares cooperen con las víctimas, pero no las está utilizando”, cuestionó Altholz. Propuso dos: reducir las penas y ofrecer visas a los familiares de los paramilitares, algunos de los cuales sufrieron atentados en Colombia.
La tercera opción es un poco más osada. “Si el gobierno quisiera los podría procesar por torturas, como lo hizo con Chukie Taylor, el hijo del dictador de Liberia”, sugirió la abogada. El mes pasado, la jueza federal Cecilia Altonaga condenó al joven de 31 años a 97 años de prisión por torturas y ejecuciones sumarias. Desde 1994 Estados Unidos tiene una ley federal que establece que toda persona que torturó, dentro o fuera del país, puede ser juzgada si es detenida en territorio norteamericano.
Los paramilitares colombianos cumplen con esos requisitos y con el impuesto por la jueza Altonaga: “Actuamos porque es difícil imaginarse ofensas tan serias contra la dignidad y la vida de los seres humanos”.
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No extraditan a “Diego Vecino”

La Corte Suprema de Justicia de Colombia negó ayer la solicitud de extradición a Estados Unidos del jefe paramilitar Edgar Cobo Téllez, alias Diego Vecino. El lider desmovilizado está siendo procesado por crímenes de lesa humanidad en su país y, según estableció el tribunal, aún tiene mucho por contar. En Estados Unidos, en cambio, lo reclaman por el envío de varias toneladas de cocaína a ese país. “Debe primar el deber de velar por la protección y la asistencia a las víctimas”, decidió la Corte en su fallo. Según informó la Fiscalía colombiana esta semana, los paramilitares que pasaron por los tribunales locales ya confesaron más de treinta mil asesinatos y muchos más casos de torturas, amenazas y desplazamientos forzados. La mayoría de la cúpula de ese grupo armado fue extraditada a Estados Unidos, pero los que se quedaron siguen dando nombres. Ayer, Daniel Rendón Herrera, alias Don Diego, acusó al ex jefe del Ejército y actual embajador en República Dominicana, el general Mario Montoya, de haber recibido 750 mil dólares en 2004 de los paramilitares.
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martes, 22 de diciembre de 2009

Cae mafia empresarial argentina

Cuatro detenidos por crimen de empresarios asociados al narcotráfico mexicano
lunes 21 de diciembre, 06:42 PM
Buenos Aires, 21 dic (EFE).- Cuatro hombres fueron detenidos hoy a las afueras de Buenos Aires acusados del secuestro y asesinato en 2008 de tres empresarios argentinos presuntamente vinculados a narcotraficantes mexicanos, informaron fuentes oficiales.
Cristian Lanatta y los hermanos Víctor y Marcelo Schillaci fueron apresados luego de diez allanamientos realizados este lunes en la ciudad bonaerense de Quilmes y en la costera Mar del Plata, en el marco de la investigación por el crimen de los empresarios Sebastián Forza, Leopoldo Bina y Damián Ferrón, según los portavoces.
Horas después se entregó Martín Lanatta, hermano de Cristian y al que se considera un personaje clave en el crimen de los tres empresarios, dos de ellos del sector farmacéutico, cuyos cadáveres maniatados fueron hallados en agosto de 2008 en un descampado de la localidad de General Rodríguez, a las afueras de Buenos Aires.
El fiscal del caso, Juan Bidone, explicó a periodistas que en los allanamientos también fueron incautadas varias armas y confió en que "en los próximos tiempos" descubrirán quién fue el autor intelectual del asesinato.
"Creemos que estas personas son las que mataron u ordenaron matar. No descarten que haya más detenciones en las próximas horas", anticipó Miguel Ángel Pierri, abogado de las víctimas.
"Hay gente de poder" vinculada al triple crimen y "puede caer más gente" en los próximos días, estimó a su vez Diego Ferrón, hermano de uno de los empresarios asesinados.
Fuentes judiciales confirmaron además que el crimen de los empresarios está vinculado con la investigación por una "mafia" dedicada a la venta de medicamentos caducos o adulterados, caso por el que a comienzos de este mes detuvieron a la viuda del asesinado Forza, Solange Bellone.
El asesinato de los empresarios se atribuyó a narcotraficantes mexicanos a quienes les proveían de efedrina, uno de los precursores químicos utilizado para fabricar metanfetamina, entre otras drogas sintéticas.
Por presunto tráfico ilegal de efedrina hay una veintena de detenidos, entre ellos varios mexicanos, en una causa paralela a la que se instruye por el crimen de los empresarios.
Se sospecha que las causas están vinculadas entre sí, debido a que Forza aparece en documentación incautada por el juez Norberto Oyarbide en la investigación de la llamada "mafia de los medicamentos".
Forza, asesinado cuando afrontaba trece causas por emitir cheques sin fondos y presunto tráfico de medicamentos adulterados, aparece como uno de las personas que en 2007 aportó dinero para la campaña electoral de la presidenta argentina, Cristina Fernández, asunto que se investiga en otras actuaciones de la justicia federal.
Al fallecido Forza también se lo vinculó con un colombiano que el año pasado sobrevivió a un ataque a balazos realizado por un sicario en un centro comercial de las afueras de la capital argentina, hecho en el que fueron asesinados otros dos hombres de esa nacionalidad presuntamente vinculados al narcotráfico.
Ferrón y Forza se dedicaban a la venta y distribución de medicamentos, mientras que Bina era publicista.

viernes, 18 de diciembre de 2009

¿Y cuándo empezarán a caer los capos que operan en EE.UU.?

ARTURO BELTRAN DIRIGIA UNA DE LAS ORGANIZACIONES CRIMINALES MAS PODEROSAS DE LA HISTORIA
Cayó el capo del cartel del Golfo en México
Luego de cuatro horas de balacera, incluyendo la detonación de granadas de fragmentación, Beltrán Leyva y otros seis sicarios murieron a tiros en un lujoso condominio en Cuernavaca. Calderón festejó y recibió felicitaciones de Washington.
Por Gerardo Albarrán de Alba
Murió “La Muerte”. Era la cabeza del cartel del Golfo, uno de los narcotraficantes más buscados en el mundo.
Arturo Beltrán Leyva, “La Muerte”, “El Barbas” o “El Botas Blancas”, se convirtió en “El Jefe de Jefes”, cabeza de una de las organizaciones criminales más poderosas y violentas de la historia que dirigió los últimos dos años, justo después de su rompimiento con el cartel de Sinaloa, liderado por Joaquín “El Chapo” Guzmán Loaera, uno de los hombres más ricos y poderosos del planeta, según la revista Forbes.
La noche del miércoles, el que fuera uno de los narcotraficantes más buscados en el mundo murió en un enfrentamiento con elementos de la armada que intentaban detenerlo en la ciudad de Cuernavaca, a sólo 80 kilómetros al sur de la capital del país.
El operativo que terminó con la muerte de Arturo Beltrán Leyva se inició el pasado 11 de diciembre, cuando elementos de la armada irrumpieron en una fiesta en Ahuatepec, un poblado cercano a Tepoztlán –centro vacacional ubicado a media hora de Cuernavaca–, en la que se encontraba el capo y su jefe de sicarios, Edgar Valdés Villarreal, “La Barbie”. Ambos lograron escapar luego de una fuerte balacera en la que murieron tres gatilleros. Otros once fueron detenidos junto con 24 prostitutas y todo el grupo musical Los Cadetes de Linares, incluido el conocido intérprete de narcocorridos Ramón Ayala, a quienes apenas ayer la Procuraduría General de la República solicitó su arraigo.
El trabajo de inteligencia de la armada permitió ubicar a Beltrán Leyva en una propiedad de lujo en Cuernavaca, la capital del estado de Morelos, donde había construido su feudo. El condominio está apenas a 500 metros de la casa del gobernador y a 350 del zócalo de la ciudad.
Poco después de las 8 de la noche del miércoles, decenas de efectivos rodearon el lugar, irrumpieron en los edificios del conjunto residencial e intentaron realizar el arresto, pero fueron repelidos a tiros. Luego de cuatro horas de balacera, incluyendo la detonación de granadas de fragmentación, Beltrán Leyva y otros seis sicarios murieron a tiros.
Durante el combate, un efectivo de la Armada fue muerto y otros tres resultaron heridos.
Arturo Beltrán Leyva era el mayor de cuatro hermanos que rompieron con el cartel de Sinaloa, luego de la aprehensión de uno de ellos, Alfredo, “El Mochomo”, hace casi dos años. A principios de 2008, los antiguos operadores de “El Chapo” Guzmán se aliaron con Los Zetas, un grupo de ex militares contratados por el cartel del Golfo como sicarios.
Ambos se disputaban el control de las principales plazas y rutas del narcotráfico en el país. Combinada con la guerra que les declaró la administración de Felipe Calderón, que ha sacado a las calles a más de 5000 efectivos del ejército y la armada, la violencia asociada al crimen organizado ha causado la muerte de unas 15.000 personas desde diciembre de 2006. Tan sólo este año, más de 7350 personas han sido asesinadas, incluyendo 64 ejecutados el mismo día que cayó abatido el capo, por lo que es el día más violento registrado en la última década.
Beltrán Leyva había construido sólidas alianzas con el cartel del Norte del Valle, en Colombia. La PGR en México ofrecía 2,1 millones de dólares de recompensa por su captura, mientras que el Departamento del Tesoro estadounidense intervino varias empresas y cuentas personales vinculadas con el narcotraficante. Estados Unidos levantó cargos en su contra en agosto pasado. La oficina antidrogas de Estados Unidos (DEA) lo acusa de introducir unas 200 toneladas de cocaína durante los últimos 10 años, con un valor estimado en 5 mil millones de dólares.
Según la administradora interina de la DEA, Michele M. Leonhart, “el reino de Arturo Beltrán Leyva ha terminado”. La funcionaria aseguró ayer que el narcotraficante se destacó por su violencia. “Defendió su imperio construido sobre la cocaína, la metanfetamina y la heroína, orquestó el asesinato de un sinnúmero de agentes de la ley, civiles inocentes, y de traficantes rivales. Y en el camino tomó cada oportunidad para aterrorizar a los inocentes y a los funcionarios corruptos del gobierno.”
El hecho fue aprovechado por el presidente Felipe Calderón, que interrumpió sus actividades en Copenhague, adonde asiste a la cumbre de la ONU contra el cambio climático, para dar la noticia de la muerte del capo. El embajador de Estados Unidos en México, Carlos Pascual, aplaudió la estrategia seguida por la administración de Calderón contra los carteles de las drogas. Sin embargo, el procurador general de la República, Arturo Chávez, anticipó un recrudecimiento de la violencia por el vacío de poder que deja Beltrán Leyva, y reconoció que “en esta guerra nadie gana; el término ganar es duro, pues esto ha provocado la muerte de muchísimas personas y el dolor de muchísimas familias”.
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sábado, 24 de octubre de 2009

México: el costo humano del narco

Sin relación con narco 90 por ciento de víctimas del crimen

sábado 24 de octubre, 01:02 PM
México, 24 Oct. (Notimex).- El 90 por ciento de las personas que han sido secuestradas o agredidas nada tienen que ver con operaciones del narcotráfico o con algún grupo criminal, señaló el Consejo para la Ley y los Derechos Humanos.
También indicó que en los últimos tres años han desaparecido 22 mil 875 personas a manos del crimen organizado y en 12 meses fueron víctimas de estas bandas delictivas siete mil 433.
En un estudio este organismo mencionó que ha registrado los casos a partir de 2007, donde los familiares revelan que un hijo, padre de familia, esposa o hermano fueron vistos por últimas vez cuando un grupo armado los obligó a subir a un vehículo.
El 75 por ciento de estos casos, dijo, lo componen hombres de entre 35 a 45 años, 10 por ciento mujeres de entre 20 y 35 años, mientras 15 por ciento jóvenes menores de 19 años.
Indicó que 60 por ciento de los casos ocurren en los estados de Tamaulipas, Chihuahua, Sonora, Sinaloa, Nuevo León, y que ese fenómeno se agudizó con la presencia de grupos como "La Familia Michoacana", "Los Zetas", "Los Pelones" y "La Línea".
Por lo tanto, subrayó, se puede afirmar que 90 por ciento de los casos no tenían nada que ver con operaciones del narco o con algún otro grupo criminal.