Mostrando entradas con la etiqueta Lula da Silva. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lula da Silva. Mostrar todas las entradas

jueves, 24 de diciembre de 2009

"El hombre del año" (Le Monde)


O MAIS GRANDE DO MUNDO
Le Monde consagró a Lula como la personalidad del año
El presidente brasileño fue elegido "hombre del año" por la redacción del diario francés porque "a ojos de todos, encarna el renacimiento de un gigante". "Diplomacia, comercio, energía, clima, inmigración, espacio, droga: todo le interesa y le concierne", afirma el artículo.

"Abanderado de los países emergentes, pero también del mundo en desarrollo del que se siente solidario" el presidente brasileño, de 64 años, "ha colocado decididamente a su país en una dinámica de desarrollo", afirmó la revista de Le Monde publicada hoy.
El presidente brasileño, que a fines de 2010 dejará la presidencia sin haber intentado modificar la Constitución para acceder a un tercer mandato, "supo seguir siendo un demócrata, luchando contra la pobreza sin ignorar los motores de un crecimiento más respetuoso de los equilibrios naturales", agrega.
"Presidente de Brasil desde el 1 de enero de 2003, al cabo de dos mandatos habrá dado una nueva imagen a América Latina", afirma la citada revista al explicar la elección de Lula como "personalidad del año 2009".
"La consagración de Lula acompaña la renovación de Brasil", dice el artículo firmado por Jean Pierre Langellier, corresponsal en Río de Janeiro.
Carismático, de sonrisa fácil y jovial, Lula, nacido el 27 de octubre de 1945 en el estado de Pernambuco (noreste de Brasil), ex tornero y sindicalista, convirtió a "Brasil en actor esencial de la arena internacional".
"Diplomacia, comercio, energía, clima, inmigración, espacio, droga: todo le interesa y le concierne", afirma el artículo acompañado por fotos de Lula en Brasil o en el extranjero, como la que está junto al presidente estadounidense.
Lula fue el primer presidente latinoamericano al que Barack Obama recibió en la Casa Blanca.
Líder en el seno del G20, aspirante a un escaño permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU y primer socio comercial de China son algunos logros de cara al exterior.
"Lejos quedó la época en la que el sindicatista Lula con gorro proletario y micrófono en mano gritaba: "fuera el FMI", dice el texto. "Hoy ya no es el FMI el que ayuda a Brasil, sino a la inversa", agrega.
Pero en el balance también hay una "parte oscura".
Lula redujo la pobreza y millones de brasileños pasaron a la clase media, "pero Brasil sigue siendo uno de los países más desiguales del mundo (...) dividido entre un sur rico y dinámico y un norte arcaico y desheredado".
Y entre las asignaturas pendientes figuran: una educación primaria y secundaria "mediocres", un sistema de salud "deficiente", una burocracia "pesada", una policía "ineficaz" y una justicia "perezosa".
El diario español El País declaró semanas atrás a Lula como el "personaje del año" y la revista británica The Economist dedicó un número especial a Brasil con una portada más que elocuente: el Cristo redentor, una de las imágenes emblemáticas de Rio de Janeiro, despegando cual cohete hacia el espacio.
//

martes, 22 de diciembre de 2009

Lula y los derechos humanos


PRESENTO UN PROYECTO DE LEY QUE CREA UNA COMISION DE LA VERDAD
Lula avanza con los DD.HH.
El proyecto propone, entre otros puntos, la creación de una comisión que podrá reclamar documentos públicos y privados, promover la reconstrucción histórica de las violaciones e impulsar la localización de los restos de desaparecidos.

El mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, presentó ayer un proyecto de ley destinado a esclarecer los crímenes de la última dictadura militar gobernante entre 1964 y 1985. El denominado Tercer Programa Nacional de Derechos Humanos propone, entre otros puntos, la creación de una “comisión de la verdad” concebida con “mandato y plazo definidos para examinar las violaciones”, según explicó Paulo Vannucchi, secretario nacional de Derechos Humanos. Esta comisión podrá reclamar documentos públicos y privados, promover la reconstrucción histórica de las violaciones e impulsar la localización de los restos de desaparecidos políticos con el objetivo de constituir un banco de datos público.

En un acto destinado a presentar el proyecto, Da Silva elogió la actitud de sus ministros de la Casa Civil, Dilma Rousseff; de Justicia, Tarso Genro, y de Derechos Humanos, Paulo Vannuchi, quienes fueron perseguidos por el gobierno militar. “Si alguien detuvo y torturó a Dilma (Rousseff) creyendo que había acabado la lucha de ella, yo le digo que es hoy una posible candidata a la presidencia de la República de este país”, declaró en claro apoyo a su delfín en el Partido de los Trabajadores (PT). “Debemos transformar a nuestros compañeros en héroes, no en perseguidos, y decir que ellos no están porque lucharon” por un mundo mejor, expresó.

Sus dichos apuntaron a que “lo importante es saber y tener conciencia de que valió la pena” la lucha contra la dictadura. El mandatario aludió a los cerca de 200 desaparecidos y miles de torturados por causas políticas. “Una madre nunca se va a quitar de su corazón el sufrimiento de no enterrar a su hijo (...), pero lo más importante es saber que la vida de ese chico valió la pena.”

En esa línea, Lula defendió a su ministro de Comunicaciones, Franklin Martins, miembro del grupo armado en la década del sesenta Movimiento Revolucionario 8 de Octubre (MR-8), al señalar: “Franklin Martins participó del secuestro del embajador norteamericano (Charles Ellbrick, en 1969), en el marco del enfrentamiento con los militares y porque quería cambiar la situación que vivía Brasil”.

Sin embargo, el presidente brasileño no dejó de reiterar su opinión de que lo más importante no es buscar castigo para los militares.

El anuncio del programa se inscribe en el marco de la revisión de la criticada Ley de Amnistía, dictada en 1979, la cual benefició a aquellos acusados de infligir torturas durante la dictadura militar. Desde hace más de un año, la Corte Suprema dio lugar a una demanda presentada por la Orden de Abogados que sostiene que las violaciones a los derechos humanos constituyen crímenes de lesa humanidad que no prescriben y como tales deben ser juzgados.

A esto se suma el reclamo de la sudafricana Navi Pillay, alta comisaria de la ONU para los DD.HH., que en noviembre declaró que Brasil no debía dejar impunes a los torturadores de la dictadura y sugirió la puesta en marcha de una ‘Comisión de la Verdad y la Reconciliación’ como la convocada por Nelson Mandela en Sudáfrica al final del Apartheid, en la que los torturadores eran llamados a reconocer sus culpas ante las víctimas.

En otros aspectos, el programa anunciado ayer también plantea la redacción de un proyecto de ley que regularice el matrimonio de parejas homosexuales y otro que incluya en la educación pública la enseñanza de la “diversidad religiosa”.

Al proyecto de ley le espera un largo camino, ya que su creación, marco de acción y alcance deberán ser definidos y aprobados por el Congreso.

“Va a ser una sorpresa”
Lula da Silva dijo ayer que su colega norteamericano Barack Obama es consciente del papel que debe desempeñar en Latinoamérica, por lo que dijo que mantiene “una expectativa muy grande” de que “él aún va a ser una sorpresa”. “Continúo teniendo una expectativa muy grande en relación con el gobierno de Obama; él aún va a ser una sorpresa porque tiene conciencia del rol que tiene que cumplir en América latina y Africa”, dijo Lula. Luego de un encuentro cordial entre Lula y Obama ocurrido hace 8 meses en Washington, el presidente de Brasil criticó recientemente la posición norteamericana en la cumbre sobre cambios climáticos en Copenhague, así como la política de aquel país ante la crisis hondureña y la instalación de las bases militares en Colombia. Estados Unidos, por su lado, hizo saber su desacuerdo con la aproximación de Brasil y el gobierno de Irán. A pesar de todo ello, Lula afirmó ayer que la relación con Obama es “excepcional”. El mandatario sudamericano sostuvo que Obama cuenta con un margen de maniobra restringido por las presiones del Congreso norteamericano, “que siempre fue riguroso con todos los presidentes de los Estados Unidos”. En su viaje a Washington, Lula invitó a Obama a que visite Brasil. En los últimos días circularon versiones según las cuales Obama no visitaría Brasil, debido a las discrepancias recientes. Consultado sobre el tema, Lula respondió: “Si Obama no viene, el que pierde es él; cuanto antes él venga a Brasil, va a ver que éste es un país importante, desarrollado y que tiene muchas cosas para mostrar”.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Buena pregunta

21 Diciembre, 2009 - 18:02
BRASILIA. La conclusión del mandato del presidente Luiz Inácio Lula da Silva tras ocho años de gobierno abre grandes interrogantes en torno a su sucesor y a si Brasil podrá mantener el liderazgo internacional que alcanzó bajo su gestión.El primer obrero en llegar al sillón presidencial del país más grande de América Latina entra a su último año de gobierno con alrededor de 80% de popularidad y una sólida credibilidad internacional que se refleja en la posición destacada de Brasil en foros mundiales y regionales.
Sin embargo, las encuestas indican que Lula no ha podido transferir su enorme respaldo popular a la secretaria general de su gobierno, Dilma Rousseff, a quien escogió como candidata a sucederlo en las elecciones de octubre del 2010.
El ministro de Relaciones Exteriores, Celso Amorim, consideró que ese liderazgo alcanzado por Brasil obedece tanto a la política externa del gobierno de Lula como a sus políticas sociales.
“La política externa contribuyó porque dejamos de tener aquella actitud timorata de pedir permiso para todo lo que queríamos hacer”, comentó Amorim sobre el liderazgo internacional brasileño durante una entrevista con emisoras de radio.Agregó que la política social de Lula de disminuir la desigualdad social ha convertido al país en un ejemplo, lo que fortaleció su posición en el escenario mundial.
“La mancha de Brasil en esa dimensión internacional es la desigualdad, Brasil es visto como un país rico pero tremendamente desigual”, admitió Amorim. “Ahora usted ve cualquier publicación especializada internacional y Brasil es señalado como un ejemplo en la reducción de la desigualdad. Brasil crece y reduce la desigualdad, eso es un hecho notable que cambia la imagen ante el mundo”.
El analista político Alexandre Barros consideró que la posibilidad de mantener el liderazgo alcanzado por Brasil depende de la capacidad del futuro presidente de mantener la política económica del actual gobierno, que logró mantener la estabilidad mientras aumentó las políticas sociales de distribución de ingresos.“Además del carisma personal del presidente Lula, Brasil consiguió ese liderazgo por causa de su política económica. El problema brasileño es saber si la persona que resulte electa tendrá la voluntad política de mantenerla, lo que es dudoso en el caso de los candidatos que aparecen por allí”, explicó Barros.LOS NUEVOS COMPETIDORES
Consideró que por la trayectoria de la ministra Rousseff y el principal aspirante de la oposición, el gobernador de Sao Paulo José Serra, ninguno tiene el compromiso de mantener la política económica del gobierno de Lula. Lo mismo opinó del otro aspirante presidencial con posibilidades de ganar, el diputado Ciro Gomes, exministro del actual gobierno.
“Creo que ninguno de esos tres, que son los principales candidatos, va a tener una política monetaria tan rígida y severa, y será fácil que se produzca un descontrol en las cuentas públicas”, anticipó.
En el tema del carisma el déficit es aún mayor: ninguno de los aspirantes se compara con Lula en su estilo popular de comunicarse con la población ni con la historia personal de superación y lucha que lo llevó de un origen familiar de pobreza hasta la primera magistratura del país, uno de sus mayores atractivos fuera de Brasil.
Las mismas encuestas que sitúan a Lula como el presidente más popular de la historia reciente de Brasil reflejan que Serra es aún el favorito para ganar los comicios del próximo año, con alrededor de 45% de apoyo aunque con tendencia a disminuir.
Aún así, una consulta de la encuestadora Sensus para la Confederación Nacional del Transporte (CNT) reveló en noviembre que 79.1% de los brasileños estaría dispuesto a votar por un candidato apoyado por el actual presidente, pero la mayor parte de ese apoyo no es incondicional.
“La transferencia de votos (de Lula) no es incondicional, el elector está bien informado, pero nadie sabe lo que Dilma (Roussef) piensa. Ella cayó de paracaídas en la campaña”, comentó el analista.
El cuadro es aún más complicado para Serra como candidato de la oposición a un presidente con un nivel excepcional de respaldo.
“La oposición está completamente perdida porque ¿cómo se hace campaña contra alguien que tiene 80% de aprobación? Es muy difícil”, sostuvo Barros.
RDS
FUENTE:
AP