jueves, 17 de diciembre de 2009

El Imperio extraña a Menem en la presidencia de Argentina

TRAS REUNIRSE CON EMPRESARIOS, VALENZUELA CUESTIONO LA “INSEGURIDAD JURIDICA”
Ellos decían que estaban mejor en el '96”
El subsecretario para América latina del Departamento de Estado, Arturo Valenzuela, se reunió con Cobos, De Narváez y Macri y empresarios norteamericanos y fue escéptico sobre posibles inversiones del exterior. Dura respuesta oficial.
Por Mercedes López San Miguel
Obama dijo en la Cumbre en Trinidad y Tobago que comenzaba una nueva era en la relación entre Estados Unidos y América latina. Entre esa frase dicha en abril y el fin de año su administración dio señales ambiguas: condenó el golpe en Honduras, pero apoyó las elecciones y cerró un acuerdo con Colombia para instalar a sus militares en siete bases en el país sudamericano. Ayer la señal fue dirigida a la Argentina. El flamante secretario de Estado adjunto para América latina, Arturo Valenzuela, afirmó ante medios argentinos convocados en la embajada de EE.UU. en Buenos Aires que los empresarios norteamericanos le expresaron su “preocupación”. “Escuché que existe preocupación por temas de seguridad jurídica y de manejo económico en Argentina y que, a menos que haya cambios, no podrían realizarse las inversiones que se planean”. Por las dudas, aclaró que “vine a escuchar, no vine a dictar cátedra. Escuché distintos puntos de vista, de distintos sectores”.
Estas declaraciones referidas a temas internos del país motivaron la reacción del Gobierno. El ministro del Interior, Florencio Randazzo, afirmó que la Argentina vive una etapa de plena garantía institucional y jurídica. “Ha dejado atrás la etapa en la que un funcionario de otro país venía a decirle cuáles eran las garantías que pretendían en beneficio de sus propios intereses. Si hay algo diferente a la década del 90 en Argentina es que el Gobierno hoy defiende los intereses de su pueblo y en aquel entonces defendía los de las empresas que se llevaban millones de dólares al exterior”. A estas críticas se sumó un comunicado del ministro de Justicia Julio Alak, que calificó de “insólitas e injustificadas” las declaraciones de Valenzuela. “La seguridad jurídica es un bien fundamental en el país, que ha sido protegido y rescatado incluso en las condiciones más adversas, derivadas de la crisis de 2001 y 2002”, aseguró. También la Cancillería dijo lo suyo: “El gobierno de Cristina Fernández no recibió quejas de empresas estadounidenses con intereses e inversiones en Argentina”, puntualizó.
Durante la conferencia de prensa, el ex asesor en temas regionales de Bill Clinton había agregado que él, como ex funcionario del Departamento de Estado, había recibido una versión mucho más optimista de los empresarios en el ’96, durante el gobierno de Carlos Menem, como un dejo nostálgico de la época de las relaciones carnales.
Valenzuela estuvo en Buenos Aires por dos días como parte de una gira por los países del Mercosur. Durante la conferencia, el representante para América latina dijo cómo ve la relación bilateral, pero sin explayarse. “Los temas que le podrían preocupar a Estados Unidos sobre Argentina son muchos, pero lo que quiero subrayar es que se busca un diálogo para tener un mejor entendimiento.”
Este académico de la Universidad de Georgetown asumió el cargo el 10 de noviembre, pero su nombramiento estuvo congelado desde julio en torno de la posición de Estados Unidos en el conflicto en Honduras. Al parecer, fue confirmado en el Congreso luego de que la administración demócrata diera garantías a la bancada republicana de que iba a reconocer los comicios en el país centroamericano, realizados el pasado 29 de noviembre.
Página/12 le preguntó a Valenzuela por qué Estados Unidos no presionó lo suficiente para que el presidente legítimo de Honduras, Manuel Zelaya, fuera restituido. El experto en temas relacionados con el origen y la consolidación de la democracia contestó con amabilidad. “No hay ningún país que haya hecho un esfuerzo más grande por la restitución de Zelaya. La elección de Honduras venía de antes. La apreciación de Estados Unidos era que esta salida electoral era parte del retorno a la democracia en Honduras. Pero era solamente una parte. Fuimos siempre consistentes: primero condenamos el golpe, luego acompañamos la voluntad unánime de la OEA de suspender a Honduras como miembro del sistema interamericano. Y después apoyamos la firma de la declaración de San José el 30 de octubre (para que se formara un gobierno de unidad nacional y que el Congreso votara la restitución o no de Zelaya).
–Pero el Congreso hondureño recién votó la “no” restitución tras los comicios.
–Avalamos la firma del acuerdo de San José y después aceptamos los comicios. A mí me detuvieron la nominación porque un senador no quería que fuera confirmado, quería que apoyáramos las elecciones sin condiciones (el senador era el republicano Jim DeMint). Eramos conscientes de que había violaciones a los derechos humanos, interferencia a la prensa y que algunos candidatos se retiraron, es decir que el contexto era de autoritarismo. Seguimos reconociendo a Zelaya como el presidente legítimo de Honduras hasta que no haya un traspaso de mando y la vuelta de Honduras a la OEA para ver que se cumplan hacia adelante los elementos que están en el acuerdo de San José.
Antes de llegar a Buenos Aires Valenzuela, quien se desempeñó como subsecretario adjunto en Asuntos Latinoamericanos durante la Administración Clinton, estuvo en Brasil, en una cita con el asesor de Lula en temas internacionales, Marco Aurelio Garcia. Allí quedaron evidenciadas las diferencias de Washington y Brasilia en torno de la situación en Honduras y la instalación de las siete bases norteamericanas en Colombia.
–¿No cree que el acuerdo militar con Colombia va en sentido contrario a un acercamiento con la región?
–Es un acuerdo bilateral de cooperación en seguridad. Tiene que ver con la cooperación que hemos establecido en la lucha contra el narcotráfico; no tiene un alcance extraterritorial.
Se le preguntó si habían quedado superadas las críticas que hiciera Obama a su par colombiano Uribe por la situación de los derechos humanos en Colombia. Valenzuela lo negó. “Nos preocupa el tema de los derechos humanos. Lo de los falsos positivos es algo muy serio. El Congreso norteamericano ha sido reticente en aprobar un tratado de libre comercio con Colombia por las preocupaciones que ha habido sobre la situación de los sindicalistas en ese país... Pero buscamos relaciones maduras, entre socios que se tienen confianza.”
En esta nueva era Valenzuela se muestra esperanzado. “Soy de los que ve para las Américas un momento promisorio.”
mercelopez@pagina12.com.ar
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Rechazo de dirigentes de la oposición
Dirigentes de la oposición como Ricardo Alfonsín, Fernando "Pino" Solanas y Rubén Giustiniani, rechazaron hoy las declaraciones del subsecretario de Estado Norteamericano para América Latina, Arturo Valenzuela, respecto al clima de inversiones en el país.

"Merecen mi mayor repudio", dijo el diputado nacional por Proyecto Sur, Fernando "Pino" Solanas, quien señaló al funcionario norteamericano como "al enviado del imperio de un gobierno(por la administración del presidente Barack Obama) que ha legitimado el golpe de estado en Honduras".
El dirigente de centro izquierda sostuvo además que "el señor Valenzuela es el representante de un gobierno que sigue pensando que los desastrosos y trágicos años 90 para la Argentina son el modelo a seguir".
Desde el radicalismo, el vicepresidente primero de la Cámara de Diputados de la Nación, Ricardo Alfonsín, manifestó su "preocupación" por las afirmaciones del subsecretario de Estado norteamericano realizadas durante su breve estadía en el país. Ayer en una conferencia de prensa desarrollada en la embajada
norteamericana, Valenzuela transmitió la "preocupación" de empresas de su país "por temas de seguridad jurídica y de manejo económico en Argentina" y sostuvo además que en "el 96 había mucho entusiasmo e intenciones de mucha inversión" por parte de capitales estadounidenses.
"Que nos venga a decir que en el 96 había un clima de confianza de prosperidad y que todo el mundo estaba perfecto, cuando nosotros sabemos mejor que él la pobreza que existía en la Argentina, realmente me preocupa y mucho", dijo Alfonsín.
En ese sentido, el dirigente subrayó que "los argentinos sabemos que lo que ocurrió durante esos años fue un saqueo de los activos nacionales" y agregó: "Para ellos podrá haber existido una clima fantástico, para nosotros, en cambio, fue un desastre".
En tanto, el titular del Partido socialista, Rubén Giustiniani, sostuvo que "los argentinos no necesitamos que vengan a marcarnos que hacer". "Yo soy muy crítico, desde la oposición, respecto al gobierno nacional, pero no me parece bien que un diplomático de cualquier país, venga a marcarnos cuestiones referidas a la política interna", completó el senador nacional.
Por Luis Bruschtein
La visita del nuevo encargado para América latina del Departamento de Estado, Arturo Valenzuela, un profesor universitario de origen chileno relacionado con la derecha del Partido Demócrata, dejó sabor a poco o nada para los que esperaban un cambio en la política del país del Norte hacia América latina.
El viaje del subsecretario estuvo precedido el viernes por un fuerte discurso de Hillary Clinton, la jefa del Departamento de Estado y jefa de Valenzuela, con advertencias a los países de la región que se relacionen con Irán. Aludió directamente a Bolivia y Venezuela, pero omitió a Brasil. En Brasil, Valenzuela no fue recibido por el presidente Lula ni por el canciller José Amorim, sino por el asesor en política exterior de la presidencia, Marco Aurelio Garcia. Valenzuela es amigo personal del ex presidente y dirigente opositor Fernando Henrique Cardoso, pero no se reunió con él en esta oportunidad.
En Argentina, las cosas fueron algo diferentes. El protocolo no prevé en ningún país que un subsecretario extranjero tenga la obligación de ser recibido con el presidente del país anfitrión, a no ser que éste así lo decida. Ni Lula ni Cristina se reunieron con Valenzuela. En nuestro país, el Gobierno resolvió que la entrevista oficial fuera el martes con el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández. Por eso, el encuentro que mantuvo Valenzuela con el vicepresidente Julio Cobos tiene un cariz más delicado que puede sugerir un desplante al Gobierno tanto de Cobos como de Valenzuela y, en el caso de este último, más grave aún porque implica una intervención poco transparente en la política interna de la Argentina.
La situación de Cobos es delicada y una de las más complejas de la política nacional. Valenzuela podría aparecer como cómplice de la anomalía institucional que implica que el vicepresidente también sea uno de los dirigentes de la oposición. Se trata de una parte poco diplomática de la agenda del visitante, que termina por hacerle un flaco favor a la institucionalidad del país.
Pero sus declaraciones posteriores profundizaron el malestar en ese plano. La alusión a la “inseguridad jurídica”, que apunta a los planteos de la empresa Kraft porque el Estado la obligó a reincorporar despedidos o a Torneos y Competencias por la televisación del fútbol, y la ley de servicios audiovisuales, pusieron de manifiesto el contenido regresivo que sigue teniendo la diplomacia norteamericana para la región. La frutilla del postre la puso cuando afirmó que los empresarios norteamericanos en la Argentina tienen nostalgia por 1996, el año de oro del menemismo y el neoliberalismo, la fiesta más cara de los ricos que llevó al desastre del 2001-2002.
Después del drama de miseria, desempleo y destrucción de la economía que significó para los argentinos la década menemista con su complemento aliancista, las declaraciones de Valenzuela, en nombre de los empresarios norteamericanos o de lo que fuera, sumadas a su reunión con el vice por fuera de la agenda institucional, dejan un sabor a sopapo y golpe bajo, que muchos no esperaban de un funcionario de Obama. En otro momento nadie hubiera dudado de que Cobos había recibido un guiño obvio del gobierno norteamericano. Es cierto que se reunió con otros dirigentes de la oposición, como Francisco de Narváez y Mauricio Macri. Pero el encuentro con Cobos implicó un compromiso más alto porque para hacerlo debió transgredir premisas muy básicas de la diplomacia.
Esta visita también se dio en un contexto donde la mayoría de los países de la región se oponen a la instalación de bases norteamericanas en Colombia y critican la posición del gobierno norteamericano en Honduras, donde reconoció las elecciones celebradas por los golpistas que derrocaron al presidente Manuel Zelaya. Justamente los países del Mercosur, que forman parte de la gira de Valenzuela, acaban de suscribir en Montevideo una declaración conjunta, impulsada por Argentina, que desconoce el resultado de las elecciones en Honduras y pide la restitución de Zelaya. En las reuniones que Valenzuela mantuvo en Brasil y Argentina, surgieron las diferencias en estos temas.
Si la política de Obama para la región se define como hasta ahora por instalar bases norteamericanas en el corazón de Sudamérica, en cierta concesividad hacia los golpes derechistas y dureza contra gobiernos como los de Venezuela y Bolivia, lo lógico sería que desarrolle al mismo tiempo una estrategia activa en ese sentido para desmontar gobiernos y alianzas que impliquen un obstáculo a esos fines. Si ese es el camino que elige Obama, su política no se diferenciaría tanto de la de George Bush.

martes, 15 de diciembre de 2009

El 27 de enero parece lejano

TEGUCIGALPA (AP) - Ni el derrocado presidente Manuel Zelaya ni el mandatario de facto Roberto Micheletti están dispuestos a renunciar, pese a que el jefe de estado electo Porfirio Lobo debería asumir el poder en Honduras el 27 de enero.
"No renunciaré al mandato que me otorgó el pueblo", expresó Zelaya en un comunicado.
"No renunciaré, aunque me lo pidan el mundo y algunos países que nos ven con odio", dijo el martes Micheletti a la estación HRN.
Zelaya continúa refugiado en la embajada brasileña tras llegar subrepticiamente a Tegucigalpa el 21 de septiembre. En el comunicado, Zelaya dijo que no renunciará "al mandato que me otorgó el pueblo y con dignidad y honor, seguiré defendiendo los principios democráticos y buscando soluciones justas que permitan transformar a Honduras".
Recordó que han transcurrido 170 días desde el 28 de junio, "fecha en la que como presidente elegido por el pueblo fui secuestrado y desterrado a Costa Rica por un golpe de Estado militar".
Micheletti insistió en que "el único que me puede destituir es el congreso... y a la comunidad internacional no le importa si yo estoy en el poder un día más o un día menos".
Micheletti recordó que antes de las elecciones del 29 de noviembre planteó la posibilidad de dimitir "para evitar desórdenes", pero aclaró que "los comicios fueron libres y transparentes".
"Hoy, a 44 días de que asuma el nuevo gobierno, no considero renunciar y concluiré el periodo que el congreso me fijó", agregó a HRN.
En un intento de solucionar la crisis política generada por el golpe, ambas partes suscribieron el 30 de octubre el Acuerdo Tegucigalpa-San José, el cual Zelaya dio por fracasado poco después.
La semana pasada el gobierno de facto impidió dos intentos de salir del país de Zelaya a México y la República Dominicana porque lo quiso hacer como "huésped ilustre" y "presidente de la república", lo que Micheletti rechazó.
"Zelaya debe entender que ya no es presidente, ahora es un ciudadano con cuentas pendientes en la justicia", expresó Micheletti.
La fiscalía ha encausado a Zelaya por cuatro delitos: atentar contra el sistema democrático de gobierno, traición a la patria, usurpar funciones públicas y abuso de autoridad.
El presidente de facto dijo que el lunes dialogó con el presidente electo "de todos los temas importantes... y estoy contento y tengo fe que él hará un buen gobierno para el bien del país".
En Washington, el secretario general de la Organización de los Estados Americanos, José Miguel Insulza, dijo confiar en la independencia política de Lobo con respecto a Micheletti para restaurar la normalidad democrática en Honduras.
"Sigo creyendo que en el Acuerdo de Tegucigalpa-San José están las bases para alcanzar la democracia y la reconciliación en Honduras para que ese país salga de una crisis que ya se alarga demasiado", añadió en un comunicado.
Insulza apoyó las gestiones para solucionar la situación de Zelaya "permitiendo su salida sin condiciones de la embajada de Brasil" lo cual "permitiría que el nuevo presidente asuma su cargo con un mayor reconocimiento de parte de la comunidad internacional".

¿Obama nos lleva hacia "la guerra infinita"?

OPINION
Obama, reprobado en teoría política
Por Atilio A. Boron
Obama tomó algunos cursos de teoría política en Harvard. Yo también, pero con mejores profesores. El discurso que pronunciara al recibir el Premio Nobel de la Paz –inmerecida distinción que todavía hoy suscita reacciones que van desde la hilaridad a la indignación– revela que no aprendió bien la lección y que su interpretación de la doctrina de la “Guerra Justa” sólo puede calificarse con un aplazo.
Tal como lo afirma una de las más rigurosas especialistas en el tema, Ellen Meiksins Wood, esa doctrina se caracterizó desde siempre por su enorme elasticidad, capaz de ajustarse a las necesidades de las clases dominantes en sus empresas de conquista. En su alocución, Obama dijo que una guerra es justa “si se libra como último recurso o en defensa propia; si la fuerza utilizada es proporcional; y, cuando sea posible, los civiles son mantenidos al margen de l, , guerras, guerra infinita, guerras justas, Harvard violencia”. Esta interpretación distorsiona considerablemente la formulación original de la doctrina –que se remonta a San Agustín y Santo Tomás– hasta hacerla coincidir con la teoría de la “Guerra Infinita” pergeñada por los reaccionarios teóricos del “Nuevo Siglo Americano” y fervorosamente adoptada por George W. Bush para justificar sus tropelías a lo ancho y a lo largo del planeta. Los imperialistas recelaban de la doctrina de la “Guerra Justa”, aun con sus sucesivas adaptaciones, porque no creían que fuese lo suficientemente flexible como para otorgar una justificación ética de su rapiña. Había que ir más allá, y la teoría de la “Guerra Infinita” fue la respuesta.
Pese a sus modificaciones, la formulación original de la “Guerra Justa” sostenía la necesidad de satisfacer ciertos requisitos antes de ir a la guerra: (a) tenía que haber una causa justa; (b) la guerra debía ser declarada por una autoridad competente, con el propósito correcto y una vez agotados todos los otros medios; (c) tenía que existir una elevada probabilidad de lograr los fines perseguidos y (d) los medios debían estar en proporción a esos fines. A lo largo de los siglos las periódicas flexibilizaciones de los teóricos de la “Guerra Justa” fueron relajando estas condiciones a tal punto que perdieron todo importancia.
En el caso que nos ocupa, Obama hizo una encendida defensa de la guerra de Afganistán –secundada por otras 42 naciones, entre ellas Noruega, dijo– al paso que en un alarde de optimismo declaró que la guerra en Irak estaba próxima a su finalización. Por lo visto, la interminable sucesión de muertes, sobre todo de civiles inocentes, que a diario ocurren en ese país por culpa de la ocupación norteamericana es para el ocupante de la Casa Blanca una nimiedad que no puede ensombrecer el diagnóstico triunfalista que el establishment y la prensa propalan en Estados Unidos. Pero aun dejando de lado estas consideraciones, es evidente que ni siquiera los muy laxos criterios esbozados por Obama en su discurso son respetados por Washington en los casos de las guerras de Irak y Afganistán: no se trató de un último recurso, pues la casi totalidad de la comunidad internacional insiste en la necesidad de buscar una salida diplomática al conflicto; no se puede hablar de defensa propia cuando el enemigo del cual hay que defenderse está definido de modo tan difuso que torna imposible su precisa identificación; la falta de proporción entre los agredidos y el agresor adquiere dimensiones astronómicas, toda vez que la mayor potencia militar de la historia de la humanidad se ensaña contra poblaciones indefensas, empobrecidas y dotadas de rudimentarios equipamientos bélicos; y, por último, si hay alguien que no ha sido mantenido al margen de la furia destructiva de las fuerzas armadas de Estados Unidos es la población civil de Irak y Afganistán.
En suma: no hubo ni hay una causa justa para estas masacres, algo crucial para la teoría tradicional. Salvo que Obama crea todavía que había “armas de destrucción masiva en Irak” (una perversa creación de la propaganda pergeñada por Bush, Cheney, Rumsfeld y compañía), o que Osama bin Laden y Saddam Hussein compartían un proyecto político; o que la población afgana encomendó al primero cometer los atentados del 11-S y por eso merece ser castigada. No hay causa justa para ninguna de estas aventuras militares de Estados Unidos, y no es mera casualidad que Obama obviara toda mención a esta cláusula en su discurso. En su peculiar visión –que es la visión del complejo militar-industrial– la “Guerra Justa” se convierte en la “Guerra Infinita”. Aplazado.
* Politólogo.
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EJES CENTRALES EN EL ARRANQUE DE LA CUMBRE DEL ALBA EN CUBA
Honduras y las bases de EE.UU.
Tanto el repudio al golpe contra Zelaya como a la instalación de siete bases norteamericanas en Colombia fue unánime entre los participantes de la cumbre. Tegucigalpa forma parte del bloque que nació como alternativa al ALCA.

La Habana se vistió ayer de ALBA y celebró la primera jornada de la VIII Cumbre de la Alternativa Bolivariana para las Américas. Raúl Castro, en tanto anfitrión, tomó la palabra y, tras transmitir los saludos de su hermano y ex presidente cubano Fidel Castro, quien, según el mandatario local, “seguía muy de cerca la reunión”, desplegó en un discurso los ejes centrales del encuentro. Con los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez; Bolivia, Evo Morales, y Nicaragua, Daniel Ortega, a su lado, Castro delineó su visión sobre la situación en el continente.
“Actualmente, en América latina y el Caribe se agudiza el enfrentamiento entre un modelo elitista y explotador, subordinado a los intereses del imperio, y el avance de las fuerzas políticas revolucionarias y progresistas que representan a las clases tradicionalmente desposeídas y discriminadas.” De inmediato, para ejemplificar con casos concretos, el menor de los Castro le apuntó al gobierno de Washington a partir de dos hechos precisos: Honduras y las bases militares en Colombia. Sobre la situación en Tegucigalpa a partir del golpe de Estado contra el presidente legítimo Manuel Zelaya el pasado 28 de junio, el gobernante cubano no dudó en cargar las culpas sobre la administración de Barack Obama por haber apoyado las elecciones organizadas por la dictadura.
“Al pueblo de Honduras se le ha privado de sus derechos constitucionales y se le ha impuesto con apoyo de la administración norteamericana un gobierno usurpador y golpista que han tratado de legitimar con una farsa electoral”, afirmó Castro ante un auditorio repleto de delegados de los países que integran el organismo. “La historia registrará con merecido reconocimiento la actitud asumida por los países miembro del ALBA y por la mayoría de los gobiernos latinoamericanos y caribeños en la condena inequívoca al golpe militar en Honduras”, agregó.
Y, acto seguido, dirigiendo una leve mirada a Patricia Rodas, la canciller del gobierno zelayista que se hizo presente en Cuba en representación del derrocado mandatario, Castro sentenció: “Quedará constancia también de la actitud de aquellos que, doblegados ante el imperio, terminaron aceptando la maniobra golpista”.
Pero si la denuncia al golpe en Honduras logró la unanimidad de los presentes, la oposición a la instalación de siete bases militares estadounidenses en Colombia no fue para menos. En su discurso, el veterano líder cubano fustigó la iniciativa y, sin más, la denunció como un acto de agresión por parte de Estados Unidos hacia todo el subcontinente.
“El establecimiento de bases militares estadounidenses en la región es una expresión de la ofensiva hegemónica que despliega el gobierno norteamericano y constituye un acto de agresión contra toda América latina y el Caribe”, aseguró el menor de los hermanos Castro. Y agregó: “Resulta evidente la intención de concretar su doctrina política militar de ocupar y dominar a cualquier precio el territorio que siempre ha considerado como su traspatio natural”.
Tras abordar estos dos temas, Castro aludió, por último, a la crisis financiera internacional y a la necesidad de unificar posiciones al interior del ALBA para enfrentar desde una mejor posición los efectos de la misma. “Debemos aprovechar las potencialidades que ofrece el mercado de los países del ALBA utilizando eficientemente la complementariedad de nuestras economías para acceder a terceros mercados”, precisó el anfitrión. Y, como ejemplo de ello, anunció que en enero de 2010 entrará en vigor el sistema unitario de compensación regional, el sucre, una moneda virtual que sustituirá al dólar en las transacciones comerciales intrabloque.
El ALBA fue creado el 14 de diciembre de 2004 bajo el nombre Alternativa Bolivariana para las Américas, pero en el 2009 pasó a llamarse Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América. Fundado por el presidente venezolano Hugo Chávez y el líder cubano Fidel Castro, el ALBA nació en contraposición al Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que por entonces propugnaban Washington y varios gobiernos latinoamericanos.
El ALBA, que abarca a una población de 75,3 millones de personas, sumó en años siguientes a Bolivia, Nicaragua, Ecuador, Honduras y a las islas caribeñas de Dominica, San Vicente y Granadinas y Antigua y Barbuda. En el caso de Honduras, tanto el gobierno de facto encabezado por Roberto Micheletti como Porfirio Lobo, presidente electo, dejaron en claro sus diferencias ideológicas con el bloque. Todavía, sin embargo, no retiraron oficialmente a su país del mismo.
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Envalentonados tras los éxtitos del Imperio en Honduras y las amenazas de Ms. Clinton

DESDE ROSARIO
Kirchner: "Jamás nos perdonarán haber terminado con la impunidad"
Horas después de que la propia Presidenta atribuyera las interferencias recibidas en su helicóptero a "los dinosaurios", el ex presidente, Néstor Kirchner, compartió un acto partidario con el jefe del bloque del oficialismo en la Cámara Baja, Agustín Rossi, durante el cual sostuvo que "nos atacan por lo que hicimos bien, no por nuestros errores".

El actual diputado por la provincia de Buenos Aires afirmó que "a nosotros no nos atacan por lo que nos falta hacer o por lo que hicimos mal, sino por lo que hicimos bien. Jamás nos van a perdonar terminar con la impunidad y haber puesto en el banquillo a quienes aniquilaron a los argentinos. Tampoco nos perdonan la recuperación de la dignidad, haber terminado con la deuda con el FMI”.
Más adelante, Kirchner, sostuvo que no había llegado a Rosario para "levantar la mano contra nadie", y agregó que mientras la "justicia sigue llegando, abramos nuestros corazones y nuestros brazos hacia nuestros compañeros de militancia pero también hacia quienes no piensan como nostros".
"Estamos dispuestos a gobernar muy fuerte estos dos años, pero pedimos a los argentinos que nos tiendan la mano para profundizar los cambios, y que el pueblo en 2011 pueda levantar la bandera de la victoria con los compañeros que corresponda. Lo que importa es la idea y seguir cambiando la patria", sostuvo.
Al encabezar un acto partidario en Rosario, Kirchner señaló que "es hora de que la dirigencia lo entienda, basta de aturdir con peleas de corto vuelo", y refiriéndose a Santa Fe agregó "tendamos la mano para construir una provincia de alto vuelo".
"La Argentina está volviendo a crecer, que dos o tres gerontes no nos separen", manifestó el ex presidente. Kirchner resaltó también las inversiones que realizó el gobierno nacional en Santa Fe y en la ciudad de Rosario. "Por más que lo quieran ignorar, hicimos importantes inversiones en Rosario y no nos andamos peleando para ver quién coloca el cartelito".
"Pusimos al país en marcha y les decimos a todos los productores, no nos peleemos por tres o cuatro dirigentes", agregó. "Cuando me tocó servir a la Argentina lo hice con lealtad, y hoy convocó a todos a acompañar a nuestra Presidenta para profundizar el cambio y la justicia", agregó.
"No hemos venido a levantar la mano contra nadie, hemos venido a ofrecer el corazón. La patria nos necesita a todos", finalizó.
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"NO VAN A AMEDRENTARLA"
Fernández: "La interferencia al helicóptero presidencial es un gesto intimidatorio y amenazante"
El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, confirmó que el viernes se produjeron interferencias en las comunicaciones del helicóptero que traslada a la Presidenta. En la primera se escuchó "maten a la yegua, maten al pescado" y, en la otra, un fragmento de la marcha "Avenida de la Camelias", la misma que acompañó el comunicado Nº 1 de la Junta Militar, que tomó el poder el 24 de marzo de 1976.

Al referirse al episodio -que se conoció hoy-, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, sugirió que el hecho puede estar vinculado al inicio del juicio a represores vinculados a la causa ESMA, centro de detención ilegal durante la última dictadura militar.
El hecho, calificado como "delito de acción pública", fue denunciado este mediodía ante la Cámara federal porteña que, tras el sorteo, lo derivó al juzgado federal 4 a cargo de Ariel Lijo con la intervención del fiscal Euardo Taiano.
La denuncia de Righi se produjo a instancias del secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, quien además de ponerlo en conocimiento del hecho le pidió que "ordene la realización de la investigación pertinente ante la gravedad del hecho", según consta en el escrito presentado a la Cámara.
Las amenazas fueron proferidas a través de una interferencia en la radio del helicóptero que el viernes pasado por la mañana trasladaba a la Presidente desde la quinta presidencial de Olivos hasta la Casa Rosada. El oficio presentado por Parrilli incluyó un informe del coronel Alejandro Graham, jefe de la Casa Militar de la Presidencia, a cargo de la custodia de Cristina. En el se relata la "interferencia ilícita sobre la frecuencia de radio de operaciones del helicóptero presidencial ocurrida el pasado viernes 11 de diciembre alrededor del mediodía, las medidas de seguridad adoptadas, un CD con la grabación de la misma y nómina del Personal que tuvo conocimiento del hecho", indica el oficio.
En el audio se pueden escuchar interferencias en el circuito de radio del helicóptero, con frases tales como "maten a la yegua" y "maten al pescado". Según la denuncia, la amenaza tuvo lugar el viernes último, a las 11,34. El informe de la Casa Militar indica que en el momento de "presentarse la aeronave como Fuerza Aérea I se produce una interferencia ilícita con epítetos irrespetuosos a la Sra. Presidenta". "A continuación (aproximadamente 40 segundos después) se escuchan 5 segundos de una marcha militar: "Avenida de las Camelias" (la misma que acompañó el comunicado número 1 de la Junta Militar que tomó el poder en marzo de 1976)", indica el informe. "Al anunciar a control de aeroparque que se cambiaba de frecuencia para ingresar a frecuencia de control de Casa de Gobierno, se repiten otros epítetos similares, los que se pierden al realizar el cambio de frecuencia citado", agrega.
El oficio de Parrilli consignó que la Casa Militar tomó medidas de seguridad tales como interrogar personalmente a los pilotos del H-03 y al jefe de Agrupación Aérea, quienes deberán presentar un informe escrito. También solicitó a la torre de control de Aeroparque la "grabación relacionada con las comunicaciones del H-03, desde su momento de su ingreso a la frecuencia 118,85 MHZ hasta abandonarla". Por último, pidió "apoyo a la Secretaría de Inteligencia a los efectos de adoptar medidas de contrainteligencia contra este tipo de interferencia en las comunicaciones".
En tanto, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, sugirió hoy que las interferencias en las comunicaciones del helicópetero presidencial, que se registraron el viernes, puden estar vinculadas al inicio del juicio oral a varios jefes militares por violaciones a los derechos humanos en la Escuela de Mecánica de la Armada, que comenzó ese día en los tribunales de Comodoro Py, en Retiro. Al ser consultado sobre si puede haber relación entre los dos hechos, el jefe de Gabinete respondió: "No hay forma de que se pueda probar, pero cualquier malpensado como uno ouede suponer que esto está íntimamente ligado con los juicios".
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No se preocupen, todo se solucionará con el "humanismo militar"

LA ONG WWF PRESENTA EN LA CUMBRE DE COPENHAGUE UN INFORME CRITICO SOBRE EL INCREMENTO DE 2ºC
Una propuesta para evitar el desastre
La reconocida WWF presenta un informe sobre los pasos necesarios para garantizar el futuro del planeta. En él se asegura que llegar a los dos grados previstos por la Cumbre Climática desatará catástrofes naturales y propone cómo cuidar al planeta.
Por Cledis Candelaresi
Desde Copenhague
WWF, una de las ONG con más predicamento internacional a la que adhiere Vida Silvestre de la Argentina, presentará hoy formalmente en Copenhague un informe que aspira a redoblar la presión sobre los negociadores de 190 países que congregó en Dinamarca la Cumbre por el Cambio Climático de Naciones Unidas. Si la temperatura del planeta alcanza los 2 grados centígrados por encima de 1850 que hoy se toman como meta para elaborar un plan internacional, serán inevitables grandes desgracias provocadas por el calentamiento, entre ellas la desertificación del Chaco sudamericano o las inundaciones masivas en Rusia y el Norte de China, según destaca el informe. En buen romance, esto significa que los compromisos a volcar en un acuerdo internacional deberían ser muy superiores a los que hoy están guiando la trabajosa negociación. Muchos activistas de las organizaciones ambientalistas eligieron el gélido mediodía de ayer para congregarse pacíficamente en Radjusplacen, una céntrica plaza donde el gobierno de la capital danesa montó stands, especie de carritos cubiertos e iluminados con luces de neón verde, para promover la filosofía ecológica: desde el uso de gas en lugar de la electricidad a los más audaces proyectos como forestar el Sahara. A pocos metros de ese obligado paseo dominical, se reunirán desde hoy y por dos días los alcaldes del mundo desvelados por la salud del planeta, entre ellos el jefe del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri. Todo transcurre indiferente al anuncio oficial formulado el 9 de noviembre de que hay Gripe A en Dinamarca.
Fue un domingo frío y tranquilo en el que, salvo por tres militantes de Blacks Blocs que permanecen detenidos, los incidentes del sábado parecen olvidados. La policía liberó a los cientos de activistas que había detenido tras la multitudinaria marcha, para disciplinar algunos desbordes violentos. Aunque la ciudad está plagada de eventos paralelos y shows de las ONG para concientizar a los ciudadanos sobre la importancia de no contaminar, la batalla hoy se traslada al ámbito más técnico del Bella Center.
La consigna que orienta a la negociación es programar acciones que eviten un calentamiento planetario por encima de los 2 grados centígrados respecto de la era preindustrial. Sobre esa base se discute qué recorte de emisiones y para qué momento hay que hacerlos. Se trata de un dato clave para encuadrar los debates de este tiempo.
Hoy la temperatura está un 0,7 por ciento por encima de aquella base y, según aseguran algunos científicos, aun si se congelara la situación en este punto, es inevitable que el termostato planetario trepe al menos hasta 1,5 grado. En ese punto, según WWF, los desastres ya son inevitables. Y, de rozar aquel límite, ni hablar. Desertificación en España mayor que el promedio mundial, derretimiento de hasta el 30 por ciento de los hielos del mar austral; escasez de agua para millones de personas; unos 300 millones de almas bajo el riesgo de contraer malaria y extinción del 35 por ciento de las especies terrestres para el 2050. Por citar algunos.
En rigor, esto no es estrictamente una novedad. La posibilidad de esos desmanes naturales en los 2 grados ya fueron advertidos por la comunidad científica desde hace tiempo y la información fue plasmada en un resumen informativo que los británicos –activos militantes del tema– difundieron por cuanta vía pudieron. En este brochoure se dejó en claro que llegar a aquel límite implicaba la desaparición de la capa ártica o la multiplicación de los incendios forestales, entre otras alteraciones.
Cuanto mayor es la alarma, más son los fondos necesarios para prevenir los problemas o para enfrentar los que resultan inevitables porque el mundo ya sufre alteraciones climáticas notorias. Esa es la plata que se discute en Copenhague cuando se habla de los “fondos para la adaptación”, que las naciones desarrolladas deben aportar para auxiliar a las otras.
Uno de los cálculos más insistentes en esta materia es el que indica que en diez años esa ayuda no podría bajar de los 100 mil millones anuales. A esa ayuda de los ricos a los pobres hay que sumarle el dinero que unos y otros invertirán en producir bajo normas más limpias.
Aquí es cuando talla otro de los cálculos que la ONG del oso destacará hoy, citando trabajos de científicos de Argentina, Holanda y los Estados Unidos. “Al regular el flujo de agua y mejorar su calidad, reducir el impacto de desastres naturales, proteger los suelos y mantener la productividad de la pesca, secuestrar y almacenar carbono”, el planeta le estaría brindando a la humanidad un servicio ambiental valuado en 33 mil millones de dólares cada año. Esto relativiza la envergadura de cualquier esfuerzo económico cuantificado en las negociaciones que hoy se retomarán con mayor ritmo en el Centro de Convenciones danés. El mensaje resulta obvio: es más económico preservar los ciclos naturales de la tierra para que siga haciendo las cosas por sí misma que tener que reparar el daño causado.
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Un personaje de miedo, como sólo la derecha latinoamericana los engendra: ¡gracias por regresarnos a los 70!

El encubridor
Por Martín Granovsky
Aunque el nuevo ministro de Educación porteño, Abel Posse, quiera disfrazar su masserismo de metafísica, la Historia es concreta. Y las historias también. Para probarlo ahí está la vida de Taty Almeida, madre de Plaza de Mayo.
Posse no es un conservador o un hombre del centroderecha democrático como el diputado Federico Pinedo, por ejemplo. Posse, que alcanzó el grado de embajador y llevó el gran soporte internacional del hoy condenado a 25 años de prisión Alberto Fujimori, fue uno de los principales operadores del entonces jefe de la Armada Emilio Eduardo Massera en la Cancillería argentina durante la dictadura. No todos los diplomáticos cumplieron esa tarea. Lo revela el caso de Gregorio Dupont, que sufrió el asesinato de su hermano Marcelo en represalia por su oposición al Centro Piloto París y al acercamiento del masserismo con el régimen racista de Sudáfrica.
En ese entonces, una matriz internacional acercaba a Massera con el gobierno en las sombras de Italia, ese enjambre de servicios de inteligencia trabajando ilegalmente, finanzas sucias, bandas neofascistas y malversación del aparato vaticano por una minoría de obispos que quisieron convertir a la Iglesia Católica en una sucursal del Banco Ambrosiano.
En plena masacre desordenada del lopezreguismo, primero, y luego con la masacre sistemática de la dictadura, el entramado garantizó el asesinato masivo de ciudadanos argentinos y el robo de chicos. Después, esa misma trama funcionó al estilo de una Odessa local, por la red nazi que protegió a los criminales después de la derrota en 1945, para resguardar y encubrir a los culpables de los crímenes del terrorismo de Estado.
La dictadura tuvo sus Posse para el trabajo clandestino y para la propaganda pública. El papel de la agencia oficial de noticias Télam en los años de plomo es un ejemplo. No solo ocultó la información real sobre la represión masiva sino que se constituyó en el instrumento apropiado para inventar despachos “noticiosos” sobre enfrentamientos armados que nunca ocurrieron y disimularon los homicidios. Un encubrimiento preventivo buscaba eliminar pruebas de antemano.
Después de la derrota militar en las Malvinas, mientras el dictador Reynaldo Benito Antonio Bignone ordenaba destruir toda prueba de la represión y dictaba la autoamnistía, la propaganda del régimen procuraba vestir de cultura nacional lo que los propagandistas de la dictadura llamaban Extremo Occidente, es decir la Argentina. En Defensa casi esquina Belgrano, dentro de un edificio de origen colonial, los militares colocaron una placa. Dice: “La Casa de la Defensa fue creada por Télam en una antigua casona del siglo XIX cara al espíritu de este lugar y como aporte a la preservación de las tradiciones, con el objeto de fomentar la defensa de la cultura nacional. Inaugurada el día de San Martín de Tours, patrono de la ciudad de Buenos Aires, 11 de noviembre de 1982”.
Otra vez, como sucede con Posse, una masacre real y una metafísica fabricada. Los hechos revelan que en esa fecha gobernaba Bignone, el único presidente de la historia argentina elegido por una sola persona: el comandante del Ejército, Cristino Nicolaides, que tomó la decisión después de la derrota en la guerra de las Malvinas. Bignone afronta en la actualidad un proceso judicial por 58 delitos de lesa humanidad. Está acusado de haberlos cometido cuando era uno de los jefes del campo de concentración de Campo de Mayo, en la provincia de Buenos Aires, entre 1976 y 1978.
Campo de Mayo fue el mayor centro de exterminio junto con la Escuela de Mecánica de la Armada, que dirigía el jefe de Abel Posse, y La Perla, en Córdoba, que acaba de deparar otra condena a Luciano Benjamín Menéndez.
Alejandro Martín Almeida, el hijo de Taty, era cadete de Télam en la sección Publicidad cuando desapareció para no ser encontrado nunca más, el 17 de junio de 1975.
La placa de la dictadura permanece en el hermoso edificio colonial de la calle Defensa, solo que ahora con una explicación histórica debajo. Pero el viernes, un día después de que se cumplieran 26 años de democracia, el Estado puso una placa nueva. Dice: “Otros tiempos, el mismo sueño. Libertad, igualdad, fraternidad. Homenaje de Télam al bicentenario de la emancipación americana”. Y la persona que tiró del paño para descubrirla fue Taty.
En la vida de los países la conquista de la soberanía popular por parte de una región entera del mundo sin duda marca un momento muy alto de la libertad de expresión.
El bicentenario es historia concreta. Como Taty. Y Massera y Posse también son parte de la historia. La historia de la masacre que ocurrió y del encubrimiento que Posse aún quiere ejercer.
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OPINION
El odio sigue vivo
Por Luis Bruschtein
Por lo general han expresado más odio los que defienden a los represores, que los familiares de las víctimas. Eso ha sido una constante desde que se fueron los militares. En un sentido tendría que ser al revés: los familiares tendrían más motivos para odiar. Pero lo que se hizo durante la dictadura tenía que cabalgar sobre un odio tan profundo que fuera capaz de galvanizar cualquier objeción, cualquier atisbo de conciencia. Esa clase de odio no tiene competencia.
Este zumbido de arco voltaico, de cable de alta tensión, se sintió los primeros años de democracia cuando Alfonsín hizo los juicios a los comandantes. En esos años se manifestaba en forma abierta en levantamientos carapintada, bombas, solicitadas y editoriales. Pero cuando la sociedad aceptó como reales los crímenes que trataban de defender, el odio persistió como un movimiento subterráneo que buscaba alimentarse de otros descontentos.
Cuando Kirchner reivindicó a los militantes de los ’70, cuando condenó las violaciones a los derechos humanos, anuló la Obediencia Debida y el Punto Final, entregó la ESMA a las organizaciones de derechos humanos, cuando desarrolló una política para cerrar heridas a partir de la justicia, el zumbido de furia aumentó y se convirtió en telón de fondo, en condimento de desborde de protestas como la de las entidades patronales del campo o las de la inseguridad. Ese odio de grito desaforado, de insulto explosivo, no fue sólo por las retenciones ni por la ola delictiva. Esas protestas quedaban engarzadas en una modalidad para odiar que se relaciona con la política de derechos humanos. En algunos de los actos de estas protestas siempre se escuchó atacar a los organismos de derechos humanos, a veces con la excusa del garantismo, a veces con la excusa del orden reclamado. Y en todos estos movimientos siempre aparecieron personajes relacionados con este odio, ahora reconvertidos en ruralistas o antigarantistas. Es una forma de odiar que tiene un sector de la sociedad argentina que respaldó a la dictadura y se siente humillada por la política de derechos humanos.
Cuando se anuló la Obediencia Debida y el Punto Final, hubo voces que dijeron que eso era fácil porque era una vía de acción que ya no tenía costo político. El secuestro y la desaparición de Julio López demostró que el odio estaba vivo.
Para los que vivieron la dictadura y se formaron en una sociedad hipócrita que llamaba democracia a un sistema de tutela de las fuerzas armadas, las ideas que publicó el ministro de Educación porteño, Abel Posse, tienen muchas reminiscencias con el sentido común de época de los años ’60 y ’70 que preparó el clima para justificar los crímenes de la dictadura. Podía ser una tía, una maestra en la escuela, el almacenero, no eran personas particularmente malas o violentas, pero repetían la idea de que había que hacer cualquier cosa para sobrevivir. El odio se induce por el miedo, por la idea de que estamos en peligro por el caos. A ese peligro se responde con odio o mano dura. Cualquiera sabe que el odio es la peor forma de reaccionar porque tiene consecuencias peores que su causa. El odio no soluciona nada pero se usa políticamente, ya no para la inseguridad ni para las retenciones, sino para debilitar a un gobierno o provocar su caída. Ha sido así en la historia reciente de nuestro país. Esa tía, la maestra o el almacenero odiaron y después se arrepintieron. Reflexionaron que no había motivo para tanto odio y hasta se olvidaron que lo sintieron. Qué estupidez, el daño ya estaba hecho.
Una voz en el helicóptero pidió que asesinen a Cristina Fernández el día que comenzó el juicio de la ESMA. Es la señal del odio que eligió ese momento para aparecer. Demasiada, sospechosa, imposible casualidad. Esa voz demuestra que a pesar de lo que diga Posse, los juicios y las condenas son más necesarios que nunca. Porque, justamente por lo que dice Posse, ese odio sigue vivo y se alimenta de malos pero también de inocentes que dejan de serlo aunque después se arrepientan.
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