viernes, 7 de abril de 2017

Estados Unidos lanza misiles contra una base aérea siria - NYT

Estados Unidos lanza misiles contra una base aérea siria




El presidente de Estados Unidos Donald Trump dio un mensaje a la nación desde su residencia de Mar-a-Lago, este jueves. Un oficial militar sénior informó que se lanzaron 59 misiles Tomahawk contra la base aérea Al Shayrat, en Siria.CreditDoug Mills/The New York Times

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Estados Unidos llevó a cabo un ataque aéreo en contra de Siria en respuesta al presunto uso de armas químicas por parte del régimen de Bashar al Asad en contra de la población civil, dijo el presidente estadounidense Donald Trump.
El ataque del martes 4 de abril en contra de la provincia rebelde de Idlib, aparentemente llevado a cabo con gas sarín, dejó más de 80 civiles muertos.
“Esta noche ordené un ataque militar a una base aérea en Siria desde donde se lanzó el ataque químico”, dijo Trump desde su residencia y club de golf en Florida, Mar-a-Lago. “Prevenir y disuadir el uso de armas químicas mortíferas es en el interés nacional de Estados Unidos”.
Es la primera vez que la Casa Blanca ordena tomar acciones militares en contra de fuerzas leales a Al Asad.
También fue la primera orden emitida por Trump para que se utilizara la fuerza –otras operaciones en Siria, Yemen e Irak habían sido llevadas a cabo por autorización de otros comandantes– con la intención aparente de enviar un mensaje a Corea del Norte, Irán y otros posibles adversarios de que el nuevo comandante en jefe estadounidense está listo para tomar acción con poca antelación.

Una fuente de las fuerzas armadas estadounidenses dijo que 59 misiles teledirigidos Tomahawk fueron lanzados contra la base Al Shayrat, en Siria. Los misiles tenían como blanco aviones caza sirios y otras infraestructuras, mas no algún edificio en el que podría haber armas químicas.
La fuente agregó que en la base no se encontraban aviones de Rusia, que ha respaldado al régimen de Al Asad, y que los misiles no atacaron ninguna instalación rusa.
El Pentágono informó a sus contrapartes en Moscú por medio de un canal oficial antes de lanzar los misiles, dijo el funcionario, pese a que los estadounidenses sabían que Rusia podría alertar de esa manera al gobierno sirio.
Aunque la velocidad con la que respondió el gobierno de Trump después de que funcionarios estadounidenses alertaran de que se estaban considerando varias opciones aparentemente buscaba explotar el elemento sorpresa, en contraste con el uso de fuerza metódico por parte del gobierno de Obama.
Este rechazó utilizar la fuerza en 2013 después de un ataque químico similar por parte del régimen de Al Asad, mientras que Trump tomó la decisión de bombardear la base siria apenas 72 horas después del ataque en Idlib.
Trump también autorizó el ataque sin tener aval legislativo o, al parecer, sin consultarlo con organismos internacionales competentes como las Naciones Unidas.
Los misiles alcanzaron la base aérea a las 20:30 horas, tiempo de Washington, y continuaron durante tres o cuatro minutos.
https://www.nytimes.com/es/2017/04/06/estados-unidos-lanza-misiles-contra-una-base-aerea-siria/?em_pos=large&emc=edit_bn_20170406&nl=boletin&nlid=74773070&ref=headline&te=1

¿Por qué la guerra en Siria parece no tener fin? - NYT




Un cartel del presidente Asad en un centro comercial destruido en Homs, en 2014. A pesar de numerosas ofensivas, conferencias de paz e intervenciones extranjeras, no hay señales de que la guerra civil en Siria termine pronto.



¿Por qué la guerra en Siria parece no tener fin?

Varios expertos analizan los motivos que provocan que la guerra civil siria no solo no termine sino que empeore y no se parezca a ninguna guerra civil anterior.
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WASHINGTON — Hay algo en la guerra civil en Siria que no parece cambiar nunca: cualquier intento para solucionarla fracasa.
A pesar de los diversos intentos, conferencias de paz e intervenciones desde el exterior, entre las que se incluye la última de las incursiones turcas en el interior de Siria, la única aguja que parece moverse es la que mide el sufrimiento de los sirios, que solo empeora.
Las investigaciones académicas sobre las guerras civiles revelan por qué: la duración media de un conflicto así es de casi una década, el doble de la de Siria hasta la fecha. Sin embargo, hay una serie de factores que pueden alargarlos, volverlos más violentos y dificultar su fin. Prácticamente todos están presentes en Siria.
Cuando se le preguntó qué otros conflictos a lo largo de la historia han tenido una dinámica parecida, Barbara F. Walter, profesora de la Universidad de San Diego y experta en guerras civiles, hizo una pausa, consideró unas cuantas posibilidades, y finalmente se rindió. No hay ninguno.




“Este es un caso verdaderamente difícil”, dijo.


Una explosión en Kobani por un ataque suicida con coche bomba, reivindicado por el Estado Islámico en 2014. Estados Unidos ha respaldado a los kurdos sirios en contra del Estado Islámico, pero conforme los kurdos se han fortalecido, Turquía se ha alarmado. CreditGokhan Sahin/Getty Images

Un conflicto que no quiere terminar

La mayoría de las guerras civiles terminan cuando un bando pierde, ya sea en combate o porque se queda sin armas o porque pierde el apoyo popular y tiene que rendirse. Casi un cuarto de las guerras civiles terminan con un tratado de paz, a menudo porque ambos bandos están exhaustos.
Esto pudo haber ocurrido en Siria: los combatientes principales (el gobierno y los insurgentes que comenzaron a pelear en 2011) están debilitados y no podrían sostener por sí mismos la lucha durante mucho más tiempo.
Sin embargo, no están solos. A cada bando lo apoyan fuerzas extranjeras (Estados Unidos, Rusia, Irán, Arabia Saudita y ahora Turquía), cuyas intervenciones han convertido a Siria en un ecosistema sin entropía. En otras palabras: las fuerzas que normalmente detendrían la inercia del conflicto están ausentes y permiten que continúe durante mucho más tiempo en comparación a lo que sucedería en otro caso.
Por eso, según James D. Fearon, un profesor de Stanford que investiga las guerras civiles, muchos estudios han encontrado que “si hay intervención externa en ambos bandos, la duración es significativamente mayor”.

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Los cadáveres de personas que, se cree, fueron asesinadas por defensores del gobierno sirio en Alepo, en 2013. CreditThomas Rassloff/European Pressphoto Agency

Nadie puede perder, nadie puede ganar

Los patrocinadores extranjeros de la guerra no solo eliminan los mecanismos para la paz, sino que también introducen mecanismos para reforzarse a sí mismos todo el tiempo e intensifican el estancamiento. Siempre que un bando va mal, sus apoyos externos se involucran más y envían suministros y apoyo aéreo para impedir la derrota del bando que favorecen. Entonces este comienza a ganar, lo que tiende a provocar que los apoyos externos del otro bando también eleven su apuesta. Cada escalada es un poco más fuerte que la anterior y acelera la matanza sin cambiar nunca el equilibrio fundamental de la guerra.
Esta ha sido la historia en Siria casi desde el comienzo. A finales de 2012, cuando el Ejército de Siria comenzaba a encadenar derrotas, Irán intervino a su favor. A principios de 2013, las fuerzas gubernamentales se recuperaron, por lo que los Estados ricos del Golfo inundaron de apoyo a los rebeldes. Después Estados Unidos y Rusia se han unido al combate.

La estructura de la guerra provoca que se cometan atrocidades

Siria ha sido el escenario de matanzas masivas indiscriminadas y repetidas de civiles en todos los bandos. Esto no es resultado solo de la maldad, sino de algo mucho más poderoso: los incentivos estructurales.
En la mayoría de las guerras civiles, las fuerzas combatientes dependen del apoyo popular para tener éxito. Este “terreno humano”, como lo llaman los expertos en contrainsurgencia, proporciona incentivos a todos los bandos para proteger a la población civil y minimizar las atrocidades, y con frecuencia ha resultado ser determinante.
Guerras como la de Siria, en las que tanto el gobierno del presidente Bashar al Asad como la oposición dependen en gran medida del apoyo externo, provocan el comportamiento opuesto, según las investigaciones de Reed M. Wood, Jacob D. Kathman y Stephen E. Gent, politólogos de la Universidad Estatal de Arizona, la Universidad Estatal de Nueva York en Búfalo y la Universidad de Carolina del Norte, respectivamente.
Puesto que los combatientes en Siria dependen de patrocinadores extranjeros, más que de la población local, tienen pocos incentivos para proteger a los civiles. De hecho, esta dinámica convierte a la población local en una amenaza potencial en lugar de constituir un recurso necesario.

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Fuerzas gubernamentales sirias en Palmyra, en 2014. Las fuerzas a favor del gobierno han llevado a cabo la mayor cantidad de ataques en contra de la población civil, aunque los combatientes de la oposición lo han hecho también. CreditSergey Ponomarev paraThe New York Times

El miedo a la derrota afianza un statu quo terrible

El punto muerto también resulta de la incertidumbre. Nadie está seguro de cómo sería la Siria posterior a la guerra ni de cómo llegar a ella, pero todos pueden imaginar una situación peor. Esto crea un statu quo sesgado en el que los combatientes se preocupan más por conservar lo que tienen que por arriesgarlo para perseguir metas mayores.


Como señala Fearon, de Stanford: “Es más importante impedir que el otro bando gane que ganar tú mismo”.
Todos las potencias extranjeras comprenden que no pueden ganar, pero temen que la victoria del otro bando sea insoportable. Por ejemplo, Arabia Saudita e Irán ven a Siria como el campo de batalla de su propia lucha por el poder regional, y creen que perder allí pondría en peligro sus propios regímenes.

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Combatientes de los Leones de Tawhid del Ejército Libre Sirio preparan comida.CreditBryan Denton para The New York Times

Los partidos sirios en conflicto están hechos para pelear, no para ganar

El gobierno sirio y los insurgentes que luchan contra él son débiles, de un modo que prefieren un punto muerto —sin importar lo terrible que resulte— sobre casi cualquier desenlace viable.
La mayor parte de los líderes sirios pertenecen a la minoría religiosa alauí, que constituye una porción pequeña de la población del país pero una desproporcionada de las fuerzas de seguridad. Después de años de guerra alrededor de líneas demográficas, los alauíes temen que podrían enfrentarse al genocidio si Asad no asegura una victoria total.
No obstante, tal victoria parece muy poco probable, en parte porque el estatus de la minoría alauí le da muy poco respaldo para restaurar el orden si no es mediante la violencia. Así que los líderes sirios creen que el punto muerto es la mejor manera de conservar la seguridad alauí en el presente, aun cuando eso incremente los riesgos para su futuro a largo plazo.
La oposición siria es débil desde diversos puntos de vista. Está fracturada en muchos grupos, otro factor que tiende a prolongar las guerras civiles y a hacer menos probable que terminen de manera pacífica.

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Un convoy de la Media Luna Roja lleva ayuda a Kafr Batna, un área tomada por los rebeldes en las afueras de la capital, Damasco, en febrero. CreditAmer Almohibany/Agence France-Presse — Getty Images

Los riesgos de la victoria

La única manera certera de romper con ese estancamiento es que un bando vaya mucho más allá de lo que el otro podría alcanzar. Puesto que Siria ha atraído a dos de los mayores poderes militares del mundo, Rusia y Estados Unidos, esa barrera quizá solo podría salvarse con una invasión completa.
En el mejor de los casos, esto requeriría algo similar a la ocupación durante años de Irak o Afganistán; en el peor de los escenarios, invadir una zona de guerra donde hay muchos adversarios extranjeros activos podría encender la chispa de una guerra regional a gran escala.
Otra forma en la que guerras como esta pueden terminar es que alguno de los aliados extranjeros cambie su política exterior y decida retirarse. Esto permite que el bando contrario gane rápidamente.
Sin embargo, como en Siria cada bando es apoyado por varios poderes externos, los patrocinadores de cada bando tendrían que retirar su ayuda al mismo tiempo.

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La gran destrucción de Kobani en 2015 después de meses de ataques aéreos por parte de la coalición y batallas entre kurdos y militantes del Estado Islámico. Los expertos temen que los días más oscuros de Siria estén todavía por llegar. CreditTyler Hicks/The New York Times

Un obstáculo para la paz: no hay quién la resguarde

A menudo los acuerdos de paz tienen éxito o fracasan a partir de quién controlará a las fuerzas militares y de seguridad. En Siria esa puede ser una pregunta sin respuesta.
No es una cuestión de ambición sino de confianza. Después de que una guerra tan brutal como la de Siria, en la que han muerto más de 400.000 personas hasta ahora, los combatientes tienen el temor sensato de que serán masacrados si el otro bando se asegura demasiado poder. Por otro lado, un acuerdo que diera a los bandos el mismo poder militar crea un alto riesgo de que se regrese a la guerra. Lo mismo sucede si se permite a los rebeldes conservar sus armas y su independencia, una lección que el mundo aprendió en Libia.
Al mismo tiempo, debe haber algún tipo de fuerzas armadas que restablezcan la seguridad y se deshagan de cualquier milicia o caudillo que sigan activos.
Con frecuencia la solución ha sido que un país u organismo externo, como las Naciones Unidas, envíen fuerzas para mantener la paz. Vigilan a todos durante la transición del país y proporcionan seguridad básica de manera que no se invite a ningún bando a tomar de nuevo las armas.

Marcha hacia el desastre

Fearon, en una enumeración de las maneras en las que la guerra en Siria no puede terminar, afirmó que en el mejor de los casos un bando se hará lentamente con algún tipo de victoria que solo reducirá la guerra a “un nivel un poco menor de insurgencia, ataques terroristas y demás”.
El peor de los casos es significativamente peor.
De acuerdo con un artículo de 2015 de Walter y Kenneth M. Pollack, experto en el Medio Oriente: “La victoria militar total en una guerra civil a menudo se da a expensas de niveles terribles (incluso de genocidio) de violencia en contra de los derrotados, incluidas sus poblaciones civiles”.
Esto podría derivar en conflictos totalmente nuevos en el Medio Oriente.
“Los vencedores en una guerra civil a veces también intentan emplear la fuerza recién adquirida contra los Estados vecinos, lo cual provoca guerras entre Estados”.
Este no es un camino que nadie quiera, pero es la dirección hacia la que están llevando al país las potencias extranjeras con sus intervenciones.
Los días más oscuros podrían estar aún por llegar.

https://www.nytimes.com/es/2016/08/31/por-que-la-guerra-en-siria-no-parece-tener-fin/?mcid=recirc&subid=cur

ONU: niños sufrieron una ‘escalada drástica’ en la violencia en Siria durante 2016 - NYT

Los niños sufrieron una ‘escalada drástica’ en la violencia en Siria durante 2016, señaló la ONU


Sirios con bebés en brazos durante huyen de edificios destruidos tras un ataque aéreo en Alepo, en 2016.CreditAmeer Alhalbi/Agence France-Presse — Getty Images
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Los niños sufrieron una “escalada drástica” en la violencia por la guerra civil siria durante 2016, alertó la ONU en un reporte que muestra que las muertes infantiles aumentaron por lo menos un 20 por ciento en comparación al año anterior. El reclutamiento de menores de edad también incrementó en más del doble.
El reporte emitido por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, Unicef, califica al 2016 como el peor año hasta ahora para los niños cuyas vidas han quedado en vilo por el conflicto sirio, que este mes cumple seis años de duración.
“La profundidad del sufrimiento no tiene precedentes”, dijo Geert Cappelaere, el director regional de Unicef para el Medio Oriente y África norte. “Cada y uno de estos niños tendrá cicatrices para toda su vida que conllevan consecuencias horripilantes para su salud, bienestar y futuro”, añadió en un comunicado emitido en conjunto con el reporte.
Por lo menos 652 niños murieron en diversos ataques alrededor del país, el mayor número desde que empezaron a llevarse registros verificados de muertes de menores en 2014, según el informe. De esos 652, por lo menos 255 –más de un tercio– murieron dentro de una escuela o cerca de una. Eso refleja cómo todos los bandos del conflicto han ignorado el papel de los colegios como un lugar seguro dentro de la guerra. Otro documento de Unicef, publicado en diciembre, reportó que fueron registrados 84 ataques en contra de escuelas durante 2016.

El reporte también indica que más de 850 niños fueron reclutados el año pasado, en comparación con 362 casos durante 2015. Aunque la mayoría de los reclutamientos fueron impulsados por grupos insurgentes y por extremistas, dijo Najwa Mekki, portavoz de Unicef, “todas las partes” reclutaron a menores, algo prohibido por la ley internacional humanitaria.
“Los niños están siendo usados y reclutados para luchar directamente en los frentes y cada vez más asumen roles de combate, incluidos casos extremos como verdugos, atacantes suicidas y guardias de prisiones”, señala el reporte.
Además, 280.000 niños viven en zonas de difícil acceso y prácticamente desconectados de cualquier ayuda humanitaria. Casi seis millones de menores dependen de esta para sobrevivir, doce veces más que en 2012.
Más de dos millones de niños sirios viven como refugiados en Turquía, Líbano, Jordania, Egipto e Irak; suman más de la mitad de todos los sirios que han huido de su país desde que el conflicto se desató en marzo de 2011 tras protestas contra el gobierno de Bashar al Asad.
El reporte fue publicado el 12 de marzo, en momentos en que es poco probable encontrarle una solución al conflicto. Envalentonado por victorias militares con el apoyo ruso e iraní, Asad ha prometido recuperar el control de todo el país, incluso mientras sus negociadores están en medio de conversaciones con una coalición de grupos opositores supervisadas por las Naciones Unidas.
https://www.nytimes.com/es/2017/03/13/los-ninos-sufrieron-una-escalada-drastica-en-la-violencia-durante-en-siria-2016-senalo-la-onu/

Ataques químicos y bombas de barril: las formas de hacer guerra de Asad - NYT

Ataques químicos y bombas de 

barril: las formas de hacer guerra 

de Asad




El saldo de un ataque químico el martes 4 de abril sobrepasa los 100 muertos, entre ellos 20 niños, según 
funcionarios de la provincia de Idlib. CreditOmar Haj Kadour/Agence France-Presse — Getty Images


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En seis años de guerra, el presidente sirio Bashar Al Asad ha dirigido una campaña de muerte en la que ha utilizado una cantidad enorme de armas letales en contra de la gente, cuando en teoría deberían servir para protegerla.
En una campaña dedicada a destruir a las fuerzas rebeldes y a yihadistas, Al Asad y sus aliados han asesinado a miles de sirios con tácticas que rebasan las normas de un conflicto armado moderno. Estas son algunas de las maneras en las que lo han hecho:

Armas químicas


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Un joven sirio recibe tratamiento por dificultades respiratorias en Alepo. Human Rights Watch denunció que las fuerzas del régimen usaron bombas de gas cloro en al menos ocho ocasiones entre el 17 de noviembre y el 13 de diciembre. CreditGhirh Sy/European Pressphoto Agency

El martes 4 de abril ocurrió el ataque más reciente a civiles, en el cual habrían muerto más de 100 personas entre adultos y niños. Se cree que se utilizaron armas químicas en contra de un pueblo de la provincia de Idlib que está en poder de las fuerzas rebeldes. Un doctor dijo que las pupilas de las víctimas se redujeron a puntos diminutos, una característica que provocan agentes neurotóxicos y otras sustancias tóxicas.

Estados Unidos culpó del ataque al gobierno sirio y a sus patrocinadores, Rusia e Irán, y sugirió que el bombardeo fue un crimen de guerra. A pesar de que el ataque con armas químicas fue uno de los más letales que hayan ocurrido en años en Siria, está lejos de ser un caso aislado.
Durante la guerra, el gobierno de Al Asad ha sido acusado de utilizar de manera regular gas cloro, que es menos mortal que el agente que se usó el martes, además de que está permitido su uso comercial. Según el Violations Documentations Center, un organismo de vigilancia antigubernamental, más de 1100 sirios han muerto en ataques con gas y armas químicas.
De la misma manera, hay reportes de que el Estado Islámico, también conocido como ISIS, ha utilizado gas mostaza al norte de Siria.

Tácticas de asedio y hambruna


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En octubre, miembros de la organización de defensa civil los Cascos Blancos buscan víctimas entre los escombros de un edificio en Alepo después de que se reportaran ataques aéreos. CreditKaram Al-Masri / Agence France-Presse — Getty Images

En una guerra en la que se han utilizado algunas de las armas más peligrosas del mundo moderno, Al Asad y sus aliados también han recurrido a una táctica antigua que tiene un efecto devastador: el asedio.
El año pasado, después de un sitio de meses, las tropas gubernamentales pusieron de rodillas a los distritos que controlaban los rebeldes en Alepo, la ciudad más grande de Siria antes de la guerra. Cientos de miles de personas en Alepo y otras ciudades sitiadas estuvieron en riesgo de morir de hambre, y muchos perecieron ante el control absoluto que tenían las fuerzas leales a Al Asad sobre el suministro de alimentos a la ciudad.
En septiembre, después de que el gobierno de Al Asad accediera a la presencia de convoyes de ayuda internacional en Alepo, aviones de combate rusos o sirios atacaron los camiones; murieron casi 20 personas y se suspendió la ayuda. Un mes antes —después de cuatro años de un sitio y de bombardeos— la ciudad de Daraya, controlada por los rebeldes, llegó a un acuerdo para rendirse ante el gobierno.
Las fuerzas rebeldes y el Estado Islámico también han sitiado zonas que controla el gobierno, pero a menor escala.

Ejecuciones en masa y tortura


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A la derecha, con el gorro azul, un desertor del ejército sirio que sacó a escondidas más de 50.000 fotografías que documentaban tortura de prisioneros, durante una comparecencia ante el Senado estadounidense en 2014. CreditAlex Wong/Getty Images

Un informe de febrero de Amnistía Internacional afirma que, desde el inicio del levantamiento en contra de Al Asad hace seis años, el gobierno sirio ha ejecutado de manera sumaria de 5000 a 13.000 personas en ahorcamientos masivos tan solo en una de sus muchas cárceles.
Según el informe, los presos se encuentran en condiciones tan deplorables —incluidas golpizas graves de forma regular y privación de comida, agua, medicina y aseo—, que la prisión equivale a una exterminación deliberada; esta es definida por el derecho internacional como un crimen de lesa humanidad.

Hospitales como objetivos


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Un médico evalúa los daños dentro del hospital Anadan tras un ataque aéreo en la provincia de Alepo, el año pasado. CreditAmmar Abdullah/Reuters

Los aviones de combate sirios y rusos han bombardeado objetivos civiles y centros poblacionales, con lo cual han impactado mezquitas, escuelas y mercados.
Con bombas de barril, grandes recipientes llenos de material explosivo y metralla, las fuerzas del gobierno han atacado zonas que los rebeldes tenían bajo su control.
Los ataques aéreos también se han dirigido a hospitales. Según el grupo Physicians for Human Rights (Médicos por los derechos humanos), más de 300 hospitales han sufrido ataques, un fenómeno que la ONU ha comparado con un “arma de guerra”.
Los rebeldes también han bombardeado zonas civiles, pero sus armas son menos poderosas.

Misiles Scud


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En 2013, un residente de la provincia de Idlib se encuentra al borde de un cráter enorme que, según la gente de la zona, fue causado por un ataque con misiles Scud. CreditBryan Denton para The New York Times

Más de 38.000 personas han muerto por los bombardeos y las explosiones, según el Violations Documentation Center, un grupo de monitoreo sirio que recopila datos sobre posibles violaciones a los derechos humanos.
Entre las armas más letales que se utilizaron en contra de los civiles están los misiles Scud, los cuales, en los primeros años de la guerra, tenían como objetivo zonas que controlaban los rebeldes. Muchas personas murieron por las explosiones y quedaron enterradas bajo los escombros de sus casas destruidas.


https://www.nytimes.com/es/2017/04/06/asad-armas-pueblo-sirio/